Una colección privada es un conjunto de obras (generalmente artísticas) u objetos valiosos propiedad de un individuo u organización. En el contexto de los museos o galerías, este término indica que una obra no pertenece a la institución, sino que ha sido prestada por un propietario privado, ya sea para una exposición temporal o a largo plazo. Mientras que los coleccionistas de libros son denominados bibliófilos y sus colecciones se conocen como bibliotecas, el coleccionismo de arte abarca una gama mucho más amplia de objetos.

Historia del Coleccionismo
El acto de coleccionar arte fue común entre las élites del Mundo Antiguo, tanto en Europa como en Asia Oriental, y persistió durante la Edad Media. Sin embargo, tomó su forma moderna durante el Renacimiento y ha evolucionado hasta la actualidad. Originalmente, las colecciones reales eran las más grandiosas, aunque hoy en día la mayoría han pasado a ser propiedad pública.
Un elemento fundamental en esta evolución fue el gabinete de curiosidades, una forma mixta de colección que incluía tanto arte como objetos de historia natural o ciencia, creados inicialmente por la realeza y posteriormente por mercaderes y eruditos.

Influencia en la Producción Artística
Los gustos y hábitos de los coleccionistas han determinado en gran medida qué tipo de arte se producía, creando la demanda que los artistas debían satisfacer. Objetos como medallas, grabados, pequeñas placas y estatuillas de bronce fueron creados específicamente para el mercado de coleccionistas. Para el siglo XVIII, se esperaba que los hogares acomodados tuvieran una selección de objetos artísticos, desde pinturas hasta porcelanas.
A partir del siglo XIX y la Era de la Ilustración, el coleccionismo se expandió hacia el arte de todos los periodos y lugares. Por ejemplo, las pinturas del Trecento no fueron apreciadas hasta aproximadamente 1830, y los bronces rituales chinos no ganaron popularidad hasta la década de 1920.
Colecciones Famosas y su Destino
Muchas colecciones privadas han terminado convirtiéndose en la base de museos públicos. Algunos ejemplos notables incluyen:
- La Colección Wallace y el Museo de Sir John Soane en Londres.
- La Colección Frick y la Biblioteca Morgan en Nueva York.
- El Museo Calouste Gulbenkian en Lisboa.
Otras colecciones se han fusionado con instituciones más grandes. Por ejemplo, la donación de Robert Lehman al Museo Metropolitano de Arte de Nueva York o la colección de Sergei Shchukin, dividida entre el Museo Pushkin y el Museo Hermitage en Rusia.
El Riesgo de la Dispersión
Cuando una colección famosa se dispersa a través de ventas, como ocurrió con las colecciones Borghese, Farnese y Orleans, se pierde la visión original del coleccionista, lo que representa una pérdida significativa para la historia del arte.

