La colonización británica de las Américas es el proceso histórico de establecimiento de control, asentamiento y dominio sobre los continentes americanos por parte de Inglaterra, Escocia y, tras la unión de 1707, Gran Bretaña. Este proceso comenzó a finales del siglo XVI, aunque los primeros intentos fueron fallidos, marcando el inicio de una era de transformación geopolítica y social en el Nuevo Mundo.

Inicios y Primeros Asentamientos
Aunque los pueblos nórdicos establecieron un asentamiento alrededor del año 1000 d.C. en Terranova, la colonización europea moderna comenzó tras los viajes de Cristóbal Colón en 1492. Inglaterra inició sus esfuerzos sistemáticos casi un siglo después. Sir Walter Raleigh intentó establecer la colonia de Roanoke en 1585, aunque fue efímera.
El primer asentamiento inglés permanente fue Jamestown, Virginia, fundado en 1607. Este hito abrió la puerta a la expansión hacia el norte, donde en 1620 un grupo de separatistas religiosos, conocidos como los Peregrinos, fundaron una segunda colonia permanente en la costa de Massachusetts.

Expansión y Conflictos Territoriales
Durante los siglos XVII y XVIII, Gran Bretaña expandió su control hacia el Caribe, estableciendo colonias en Barbados y Jamaica, y conquistando la colonia holandesa de Nueva Netherland. La competencia con Francia y España fue intensa. Tras décadas de guerras, en 1763, Gran Bretaña tomó control de la colonia francesa de Canadá y los territorios al este del río Misisipi, así como las Floridas de manos de España.
El Segundo Imperio Británico
Después de la Guerra de Independencia de los Estados Unidos (1775-1783), que resultó en la pérdida de las Trece Colonias, los historiadores hablan del "Segundo Imperio Británico". En este periodo, el centro de gravedad se desplazó hacia Asia y África, aunque se continuó colonizando partes de las Américas, como la Columbia Británica, las Islas Malvinas y Honduras Británica.

Hacia la Independencia y la Commonwealth
A mediados del siglo XIX, Gran Bretaña comenzó a otorgar autogobierno a sus colonias en América del Norte. La mayoría se integraron en la Confederación de Canadá en las décadas de 1860 y 1870. Canadá alcanzó la autonomía total mediante el Estatuto de Westminster de 1931, aunque mantiene vínculos con la monarquía británica.
En el periodo de la Guerra Fría, la mayoría de las colonias restantes en las Américas obtuvieron su independencia entre 1962 y 1983, integrándose en su mayoría en la Commonwealth of Nations.


