Los gobiernos de Néstor Kirchner y Cristina Fernández de Kirchner marcaron una era de tensiones profundas y polarización en Argentina. Uno de los ejes centrales de 이 시대 era el enfrentamiento abierto con los grandes grupos mediáticos, especialmente el Grupo Clarín, La Nación y Perfil. El gobierno acusó a estos medios de intentar promover su derrocamiento y de manipular la opinión pública.

Antecedentes y Contexto
Durante la administración de Cristina Fernández de Kirchner, el Poder Ejecutivo comenzó a evitar press conferences y entrevistas con medios independientes, optando por canales de comunicación directa como Twitter y comunicados oficiales. Esta estrategia fue vista por muchos como un intento de evadir el escrutinio periodístico.
El debate se dividió en dos posturas claras: los críticos sostenían que las nuevas leyes eran herramientas para castigar a los medios disidentes, mientras que los defensores argumentaban que la consolidación mediática representaba una mayor amenaza para la libertad de prensa que la intervención estatal.
Conflictos Iniciales y el Sector Agrario
El conflicto escaló en 2008, durante la disputa con el sector agrícola por el aumento de los impuestos a la exportación de aceite de soja. El Grupo Clarín apoyó abiertamente al sector rural, lo que llevó al gobierno a cuestionar si la libertad de expresión pertenecía a las corporaciones o a los ciudadanos comunes.
Además, surgieron tensiones regulatorias, como cuando se le negó al Grupo Clarín el apoyo regulatorio para adquirir una participación controladora en Telecom Argentina, impidiendo que el grupo mediático tuviera un dominio dominante en internet, televisión y telefonía.
Nacionalización de las Transmisiones de Fútbol
Un hito significativo fue la terminación del contrato de transmisión de los partidos de la liga argentina de fútbol, que había sido mantenido por TyC Sports (del Grupo Clarín) desde 1992. En agosto de 2009, el gobierno adquirió los derechos y creó el programa "Fútbol para Todos", transmitiendo los partidos de forma gratuita en televisión pública.
Estas transmisiones fueron utilizadas posteriormente para emitir publicidad gubernamental, transformando el deporte más popular del país en una herramienta de comunicación política.
La Ley de Servicios de Comunicación Audiovisual
En octubre de 2009, el Congreso aprobó la Ley 26.522, conocida como la "Ley de Medios". Esta ley buscaba desregular la industria de radio y televisión, eliminando las limitaciones impuestas por la ley de 1980 dictada durante la última dictadura militar.
Aunque la ley enfrentó múltiples apelaciones judiciales y medidas cautelares, la Corte Suprema de Justicia de la Nación finalmente confirmó su constitucionalidad el 29 de octubre de 2013. Organismos internacionales, como el Especial Rapporteur de la ONU, apoyaron la medida como un ejemplo de democratización de la comunicación en el continente.

