La crisis de liderazgo de los Demócratas Australianos ocurrida en abril de 2001 fue un evento crucial en la historia del partido, destinado a elegir a un nuevo líder para dirigir la organización política.

Antecedentes y el Conflicto del GST
El origen de la inestabilidad se remonta a 1999, cuando, tras negociaciones con el primer ministro liberal John Howard, la sala del partido acordó apoyar la implementación del Impuesto sobre Bienes y Servicios (GST). Esta decisión generó una fractura interna profunda.
Dos senadores disidentes del ala izquierda del partido, Natasha Stott Despoja y Andrew Bartlett, se opusieron firmemente y votaron en contra de la legislación del GST. La mayoría de los miembros base del partido compartían esta postura, lo que provocó tensiones crecientes y un conflicto directo con el liderazgo de Meg Lees.

El Proceso de Elección y el Resultado
De acuerdo con la constitución del partido, una petición firmada por 100 miembros podía desencadenar una disputa de liderazgo. El 27 de febrero de 2001, Stott Despoja anunció formalmente su desafío contra Lees. La votación, realizada por correo, concluyó el 6 de abril de 2001.
El resultado fue contundente: Natasha Stott Despoja ganó el 69% de los votos y obtuvo el apoyo de la membresía en todos los estados. Con este triunfo, se convirtió en la persona más joven en liderar un partido político parlamentario federal en Australia. Aden Ridgeway asumió el cargo de líder adjunto en su lugar.
Consecuencias y Declive del Partido
A pesar de su victoria, el mandato de Stott Despoja estuvo marcado por la inestabilidad. Durante 2002, tuvo dificultades para mantener la cohesión del partido, mientras varios senadores expresaban públicamente su falta de confianza en su gestión.
En julio de 2002, Meg Lees abandonó los Demócratas para fundar la Alianza Progresista Australiana, tras una investigación interna que ella y sus aliados consideraron como un intento de silenciarla. Este evento provocó una crisis adicional cuando el senador Andrew Murray amenazó con seguirla.
La Renuncia de Stott Despoja
Para evitar más rupturas, Andrew Murray propuso un paquete de diez reformas estructurales para reducir el poder del líder. El 21 de agosto de 2002, estas medidas fueron aprobadas por cuatro votos contra tres. Al comprender que su posición era insostenible, Stott Despoja anunció su renuncia como líder de los Demócratas ante el Senado después de solo 16 meses y medio en el cargo.
El impacto a largo plazo fue devastador. El apoyo a los Demócratas cayó drásticamente en las elecciones federales de 2004, obteniendo solo el 2.1% del voto nacional al Senado, y perdieron sus últimos escaños en el Senado en las elecciones federales de 2007.
