En ecología, la curva de descubrimiento de especies (también conocida como curva de acumulación de especies o curva del colector) es una representación gráfica que registra el número acumulado de especies de seres vivos detectadas en un entorno particular en función del esfuerzo acumulado dedicado a su búsqueda (generalmente medido en horas-persona).
Fundamentos y Comportamiento
Por naturaleza, la curva de descubrimiento de especies siempre es creciente, aunque normalmente presenta una aceleración negativa; es decir, su tasa de incremento se ralentiza a medida que se avanza en el muestreo. El trazado de esta curva permite estimar cuántas especies adicionales serán descubiertas con un esfuerzo mayor.
Modelos Matemáticos de Estimación
Para realizar estas estimaciones, se suele ajustar una forma funcional a la curva, ya sea de manera visual o mediante técnicas de regresión no lineal. Las formas funcionales más comunes incluyen:
- Función Logarítmica: Sugiere que, aunque el descubrimiento de especies se ralentice, nunca cesará por completo, implicando que no existe una asíntota y que, con un esfuerzo infinito, se descubrirían infinitas especies.
- Función Exponencial Negativa: Tiene la ventaja de tender a una asíntota, la cual representa el número total de especies que se descubrirían si se dedicara un esfuerzo infinito.
Un ejemplo donde no se esperaría que la función alcanzara una asíntota es en el estudio de secuencias genéticas, donde las mutaciones y los errores de secuenciación pueden generar variantes infinitas.
Historia y Desarrollo Teórico
La primera investigación teórica sobre el proceso de descubrimiento de especies se encuentra en un artículo clásico de Fisher, Corbet y Williams (1943), basado en una extensa colección de mariposas en Malasia. Desde entonces, el trabajo estadístico sobre el problema ha continuado, destacando contribuciones recientes como las de Chao y Shen (2004). Esta teoría está estrechamente vinculada a la Ley de Zipf.
Aplicaciones en Otros Campos
El enfoque de la curva de descubrimiento no se limita a la ecología, sino que se aplica en diversas disciplinas:
- Etología: Para determinar el número de patrones de acción fija distintos que se descubren al estudiar el comportamiento de una especie animal.
- Genética Molecular: Para contabilizar el número de genes distintos descubiertos.
- Estudios Literarios: Para estimar el vocabulario total de un autor a partir de una muestra de sus obras escritas.