David A. Kay (1940–2022) fue un destacado experto en armamento, comentarista político y miembro senior del Instituto Potomac para Estudios Políticos. Es recordado principalmente por su papel crucial como Jefe de Inspectores de Armas de las Naciones Unidas tras la primera Guerra del Golfo y por liderar el Iraq Survey Group (Grupo de Investigación de Irak) tras la invasión de 2003.
Formación y Trayectoria Profesional
Kay poseía una sólida base académica, con una licenciatura en la Universidad de Texas en Austin, así como una maestría en Asuntos Internacionales y un doctorado de la Escuela de Asuntos Internacionales y P±blicos de la Universidad de Columbia. Su carrera incluyó una etapa como profesor asistente de Ciencias Políticas en la Universidad de Wisconsin (Madison).
En el ámbito internacional, Kay trabajó para la Agencia Internacional de Energía Atómica (AIEA) en una posición administrativa como jefe de la Sección de Evaluación. Entre 1991 y 1992, fue nombrado Jefe de Inspectores de Armas de la ONU, cargo que desempeñó tras la primera Guerra del Golfo para localizar y destruir armas químicas, biológicas y nucleares prohibidas.

El Iraq Survey Group y la Controversia de las ADM
Tras la invasión de Irak en 2003, Kay regresó al país trabajando con la CIA y el ejército de EE. UU. para determinar si el régimen de Saddam Hussein había continuado el desarrollo de armas de destrucción masiva (ADM). Como líder del Iraq Survey Group, Kay llegó a una conclusión impactante: no había existido un programa de ADM activo y militarizado.
Aunque se encontraron pequeñas cantidades de materiales prohibidos (como viales de agentes biológicos en refrigeradores domésticos), ninguno había sido "armado" ni instalado en misiles o artilleróa. Kay reveló que las razones principales que el presidente George W. Bush utilizó para justificar la guerra no reflejaban la realidad del país.
Renuncia y Testimonio
El 23 de enero de 2004, Kay renunció a su cargo, declarando que Irak no poseía ADM. En su testimonio ante el Congreso, afirmó que "todos estábamos equivocados" y atribuyó el error a una recopilación de inteligencia defectuosa. A pesar de esto, Kay defendió la decisión de ir a la guerra, argumentando que el gobierno de Saddam Hussein era peligroso independientemente de la posesión de armas.
Hallazgos Secundarios
Kay informó a los comités del Senado y la Cámara de Representantes sobre otros incumplimientos de Irak, incluyendo:
- La existencia de laboratorios clandestinos no declarados a la ONU.
- La producción de vehículos aéreos no tripulados (UAV) con un alcance superior al límite acordado de 150 km.
- Investigaciones no declaradas sobre la fiebre hemorrágica de Crimea-Congo y Brucella.
- Intentos de obtener tecnología de misiles de Corea del Norte para ampliar el alcance de sus proyectiles.