La Declaración de Soberanía de la República Socialista Soviética de Uzbekistán fue adoptada el 20 de junio de 1990 durante la segunda sesión del Sóviet Supremo. Este acto marcó un hito fundamental, convirtiendo a Uzbekistán en la primera república de Asia Central en afirmar formalmente su autonomía frente a Moscú.
El Camino hacia la Autonomía
A través de este documento, se estableció que la legislación uzbeka tendría prioridad sobre las leyes soviéticas, y se colocó tanto la política interior como la exterior bajo la jurisdicción exclusiva de la república. Uzbekistán fue la octava de las quince repúblicas soviéticas en proclamar su soberanía, siguiendo los pasos de Rusia, los estados bálticos y las repúblicas transcaucasianas.
Impacto en el Orden Político
Este movimiento fue visto como un paso decisivo en la reconfiguración del orden político de la Unión Soviética, señalando un debilitamiento del control centralizado de Moscú y un aumento de las aspiraciones nacionales en la región.
De la Soberanía a la Independencia Total
El periodo posterior a la declaración comenzó un proceso de ruptura gradual con el control soviético. Aunque Uzbekistán participó en el referéndum de marzo de 1991 sobre la preservación de una federación renovada, los acontecimientos en Moscú, específicamente el golpe de estado fallido de agosto de 1991, aceleraron drásticamente el impulso hacia la independencia total.
Proclamación y Consolidación
El 31 de agosto de 1991, el presidente Islam Karimov proclamó la independencia del país. Esta decisión fue posteriormente confirmada por un referéndum nacional realizado junto con las primeras elecciones presidenciales en diciembre de ese mismo año.
Estos eventos, que tuvieron sus raíces en la declaración de 1990, culminaron en la adopción de una nueva constitución el 8 de diciembre de 1992, estableciendo formalmente a Uzbekistán como una república soberana e independiente.

