El desmantelamiento de los buques propulsados por energía nuclear de Rusia representa una preocupación mayor para la comunidad internacional, especialmente para Estados Unidos y los países escandinavos. Entre 1950 y 2003, la Unión Soviética y su sucesora, Rusia, construyeron la flota nuclear más grande del mundo, superando en número a todas las demás marinas combined. Esta flota incluía 248 submarinos (divididos en submarinos de ataque, misiles de crucero y misiles balísticos), cuatro cruceros de batalla de la clase Kirov, un buque de pruebas de misiles y nueve rompehielos. En total, se estima que hubo 468 reactores nucleares a bordo de estas embarcaciones.
El Legado de la Guerra Fría
Durante la Guerra Fría, la Unión Soviética priorizó la expansión de su flota sobre la planificación del desmantelamiento de los buques envejecidos. No fue hasta 1986 que se ratificó el Decreto No. 095-296, que estableció los procedimientos formales para el desmantelamiento de submarinos nucleares inactivos. Para entonces, la primera generación de submarinos de la clase November ya llevaba más de 20 años en servicio.
Obstáculos Financieros y Administrativos
El proceso de desmantelamiento se ha visto obstaculizado por la complejidad administrativa, la fragmentación de organismos gubernamentales y la desintegración de la Unión Soviética en 1991. Rusia asumió la responsabilidad de los buques, pero la falta de fondos ha sido crítica. Un ejemplo alarmante ocurrió en 1995, cuando un submarino de la Flota del Norte, cerca de Murmansk, estuvo a punto de sufrir una fusión nuclear debido al corte del suministro eléctrico por falta de pago de facturas.
Cooperación Internacional
Ante el riesgo de desastres ecológicos, países como Estados Unidos, Reino Unido, Japón y naciones escandinavas han proporcionado fondos y asistencia técnica. Programas como la Cooperación Ambiental Militar del Ártico (AMEC) y el programa Nunn-Lugar de Reducción Cooperativa de Amenazas han sido fundamentales para la desactivación y destrucción de numerosas armas y submarinos nucleares.
El Proceso de Eliminación de Reactores
La eliminación del combustible nuclear requiere equipos altamente especializados. El proceso comienza con el enfriamiento del reactor durante al menos tres años tras su apagado final. Posteriormente, se retira el refrigerante, el casco superior y el escudo superior para extraer los elementos de combustible, que son transportados a instalaciones de almacenamiento seguro.
Riesgos y Accidentes
El desmantelamiento no está exento de riesgos. En agosto de 1985, un error en la manipulación de las barras de control de un submarino de la clase Victor en la bahía de Chazma resultó en una explosión que liberó radiactividad y causó diez muertes. Además, se ha documentado que la Flota del Norte vertió varios compartimentos de reactores directamente en el mar, específicamente en el Golfo de Abrosimov, entre 1965 y 1988, exacerbando el riesgo de contaminación marina.
Seguridad y Proliferación
La seguridad de los buques en espera de desmantelamiento ha sido una problemática. Se han registrado casos de robo de uranio altamente enriquecido de las barras de combustible en 1993, así como intentos de agentes norcoreanos de adquirir cronogramas de desmantelamiento en 1994, lo que subraya la peligrosidad de la falta de supervisión en las bases navales rusas.