El diamante es una forma mineral del elemento carbono, cuyos átomos están organizados en una estructura cristalina conocida como cóbica de diamante. Se caracteriza por ser un sólido fuerte, quebradizo, inodoro e insípido, que en su forma pura es incoloro y no se disuelve en agua.

Propiedades Físicas y Químicas
El diamante destaca por poseer la mayor dureza y conductividad térmica de cualquier material natural. Estas propiedades lo hacen indispensable en aplicaciones industriales, especialmente en herramientas de corte y pulido.
Estructura Atómica
El carbono puede presentarse en diferentes formas llamadas alótros. Los dos más comunes son el diamante y el grafito. Mientras que en el grafito los átomos forman planos, en el diamante los átomos forman tetraedros rígidos. Esta estructura es la razón por la cual el diamante es el material más duro y el menos compresible de todas las sustancias conocidas.
Color e Impurezas
Debido a la rigidez de su estructura, pocas impurezas pueden contaminarlo. Sin embargo, pequeñas cantidades de defectos o impurezas pueden alterar su color:
- Azul: Presencia de boro.
- Amarillo: Presencia de nitrógeno.
- Marrón: Defectos en la red cristalina.
- Verde: Exposición a la radiación.

Formación y Orígenes
La mayorá parte de los diamantes naturales tienen edades comprendidas entre 1.000 y 3.500 millones de años. Se formaron a profundidades de entre 150 y 250 kilómetros en el manto terrestre, aunque algunos han sido hallados a profundidades de hasta 800 kilómetros. Fueron transportados a la superficie mediante erupciones volcánicas y depositados en rocas ígneas conocidas como kimberlitas y lamproítas.
Diamantes Sintéticos
Los diamantes sintéticos pueden crecer a partir de carbono de alta pureza bajo altas presiones y temperaturas, o mediante la deposición química de vapor (CVD) a partir de gases de hidrocarburos. Estos se distinguen de los naturales mediante técnicas ópticas o mediciones de conductividad térmica.

