El Director Supremo de las Provincias Unidas del Río de la Plata fue el título otorgado a los jefes del poder ejecutivo de las Provincias Unidas del Río de la Plata, según la forma de gobierno establecida en 1814 por la Asamblea del Año XIII. Este cargo tenía como objetivo centralizar el mando para coordinar la lucha contra los realistas y organizar la administración del nuevo estado.

Estructura y Propósito del Cargo
La Asamblea del Año XIII implementó este sistema con la esperanza de enfrentar con mayor eficacia a las fuerzas royalistas, quienes se habían visto fortalecidos por las divisiones internas dentro de la facción patriota. Para evitar abusos de poder, la estructura gubernamental no recaía únicamente en el Director Supremo; el cargo se combinaba con un consejo de estado de nueve miembros y el Director debía responder ante un congreso facultado para llevar a cabo la legislación.

El Fin del Centralismo y la Transición al Federalismo
El periodo de centralismo terminó abruptamente tras la derrota unitaria en la Batalla de Cepeda. Tras la renuncia de José Rondeau, el cargo de Director Supremo fue asumido brevemente por Juan Pedro Aguirre. Aguirre respaldó al Cabildo de Buenos Aires para nombrar un gobernador para la provincia, mientras el congreso nacional se disolvía el 16 de febrero de 1820.
Este evento marcó el fin efectivo del centralismo en el gobierno nacional y dio paso a una nueva reorganización federal del país, la cual fue formalizada inmediatamente a través del Tratado de Pilar el 23 de febrero de 1820.

Perspectivas Historiográficas
Para la historiografía liberal tradicional, representada por obras de Bartolomé Mitre, el vacío de poder resultante de la disolución del gobierno centralista llevó a lo que se conoce como la Anarquía del año 20. Hasta 1826, no existiría una autoridad central coordinada entre las provincias argentinas.

Lista de Directores Supremos
El cargo fue ocupado por diversas figuras clave en la lucha por la independencia y la organización política de las Provincias Unidas.


