Desde el año 2009, el estado de Oklahoma, junto con el sur de Kansas y el norte de Texas, ha experimentado una serie continua de terremotos conocidos como enjambres sísmicos. Este fenómeno ha transformado una región históricamente estable en una de las zonas con mayor actividad sísmica de los Estados Unidos.

El Aumento Drástico de la Actividad Sísmica
Antes de 2009, Oklahoma registraba un promedio de menos de dos terremotos de magnitud 3.0 o superior por año desde 1978. Sin embargo, a partir de ese año, la frecuencia aumentó drásticamente. Durante el periodo 2014-2017, el estado llegó a registrar cientos de sismos anuales, alcanzando miles de eventos en Oklahoma y las áreas circundantes.
Terremotos Significativos
- Terremoto de Prague (5 de noviembre de 2011): Inicialmente reportado con una magnitud de 5.6, posteriormente actualizado a 5.7. Fue, durante un tiempo, el sismo más fuerte registrado en la historia del estado.
- Terremoto de Pawnee (3 de septiembre de 2016): Con una magnitud final de 5.8, se convirtió en el terremoto más fuerte jamás registrado en Oklahoma.
- Otros eventos: Se han registrado sismos notables en Fairview (5.1 Mw) y Cushing (5.0 Mw) en 2016.
Causas: La Sismicidad Inducida por el Hombre
Estudios científicos, incluyendo investigaciones lideradas por la Universidad de Oklahoma y el Servicio Geológico de los Estados Unidos (USGS), han atribuido este incremento a la actividad humana. Específicamente, la causa principal es la inyección de aguas residuales producidas durante la extracción de petróleo y gas no convencional.
El proceso consiste en inyectar fluidos a alta presión en capas profundas del subsuelo. Esta práctica aumenta la presión de los poros en las líneas de falla preexistentes, lubricando las fallas y facilitando que se deslicen, lo que desencadena el terremoto. El USGS concluyó que el efecto acumulativo de estas inyecciones fue el detonante principal del sismo de Prague en 2011.
Contexto Histórico y Evolución
Aunque la actividad reciente es alarmante, Oklahoma ha tenido sismos en el pasado. En 1918 se sintieron sacudidas en El Reno, y en 1952 ocurrió un sismo de magnitud 5.5 cerca de la misma zona, que en su momento fue el más fuerte registrado, causando daños en chimeneas y grietas en el Capitolio del Estado en Oklahoma City.
Sin embargo, la diferencia fundamental radica en la frecuencia. Entre 1978 y 2008, la tasa era de aproximadamente dos sismos de magnitud 3.0+ por año. A partir de 2009, el número saltó a 20 en el primer año y continuó escalando hasta que en 2015 se registraron más de 1,000 terremotos en la región centro-este de los Estados Unidos (CEUS).

