La Escuela de Lausanne, también conocida como la Escuela Matemática, es una corriente del pensamiento económico neoclásico centrada en las obras de Léon Walras y Vilfredo Pareto. Esta escuela recibe su nombre de la Universidad de Lausanne, donde ambos economistas desempeñaron el cargo de profesor.
Antecedentes y Desarrollo
El término "Escuela de Lausanne" fue acuñado por el matemático Hermann Laurent en su obra Petit traite d'economie politique mathematique. El pilar fundamental de esta escuela fue el desarrollo de la teoría del equilibrio general, la cual busca analizar la economía como un sistema interconectado.
La Diferencia con Alfred Marshall
A diferencia de Alfred Marshall, quien utilizaba las matemáticas como un instrumento para llegar a conclusiones basadas en el razonamiento verbal, la Escuela de Lausanne sostenía la necesidad de considerar la interacción de todas las partes de la economía de manera simultánea. Para los teóricos de Lausanne, solo así se podía comprender el comportamiento económico real dentro de cualquier sector específico.
Bienestar y Justicia Conmutativa
Uno de los debates centrales de la Escuela de Lausanne fue la medición del bienestar económico. Walras propuso que el bienestar podía medirse a través de la noción de "justicia conmutativa" en el intercambio. Este concepto requería que todos los comerciantes enfrentaran el mismo precio invariable para un producto determinado, sugiriendo que la libre competencia produciría el "bienestar máximo".
Críticas y Miembros
La escuela estuvo influenciada por otros pensadores y se vinculó con la Escuela Italiana y la Escuela Paretiana. Entre sus miembros destacados, además de Walras y Pareto, se encuentran Basile Samsonoff, Marie Kolabinska y Pierre Boven, quienes fueron estudiantes de Pareto. Asimismo, el economista polaco Leon Winiarski es reconocido como miembro de esta corriente.
Sin embargo, la escuela no recibió exenciones de críticas. Hans Mayer, por ejemplo, argumentó que los supuestos de la Escuela de Lausanne eran poco realistas, afirmando que la utilidad de un bien no puede ser medida, dividida infinitamente ni sustituida indefinidamente.

