La ficción criminal, también conocida como historia de detectives, misterio de asesinato o novela policial, engloba una serie de narrativas centradas en actos criminales y, especialmente, en la investigación de estos, ya sea por parte de un detective profesional o un aficionado. Aunque el drama criminal suele centrarse en la investigación y rara vez en los procesos judiciales, el suspense y el misterio son elementos fundamentales y omnipresentes en este género.
Subgéneros y Definiciones
A menudo, la ficción criminal se distingue de la ficción general y de otros géneros como la ficción histórica o la ciencia ficción, aunque las fronteras suelen ser difusas. Dentro de este amplio espectro, existen diversos subgéneros, entre los que destacan:
- Ficción de detectives (Whodunit): Historias donde el objetivo principal es descubrir quién cometió el crimen.
- Drama judicial: Relatos centrados en el proceso legal y el juicio.
- Ficción Hard-boiled: Narrativas más crudas y realistas, a menudo asociadas con la novela negra.
- Thrillers legales: Historias de suspense centradas en el entorno jurídico.

Historia y Orígenes
Raíces Antiguas
Existen prototipos de ficción criminal a lo largo de la historia, desde la Epopeya de Gilgamesh en Mesopotamia, el Libro de Tobit, hasta relatos de Japón antiguo y las Mil y Una Noches. Un ejemplo notable es el cuento árabe medieval "Las Tres Manzanas", donde un pescador encuentra un cofre con el cuerpo de una mujer y el califa Harun al-Rashid ordena resolver el crimen en tres días, presentando elementos claros de un misterio de asesinato tipo "whodunit".
El Nacimiento de la Ficción Moderna
La ficción criminal moderna comenzó a tomar forma a principios del siglo XIX. Se destacan obras como Mademoiselle de Scudéri (1819) de E. T. A. Hoffmann y relatos de autores daneses y noruegos. Sin embargo, fue Edgar Allan Poe quien sentó las bases del género con su personaje C. Auguste Dupin, el precursor de Sherlock Holmes, en relatos como "Los asesinatos de la calle Morgue" (1841).
La Era de Sherlock Holmes y la Expansión
Wilkie Collins, con La mujer de blanco (1860) y La piedra lunar (1868), y Émile Gaboriau con Monsieur Lecoq (1868), impulsaron el método científico en la investigación. No obstante, fue Arthur Conan Doyle quien catapultó el género a la fama mundial con Sherlock Holmes. La popularidad de Holmes fue tal que, cuando Doyle intentó eliminar al personaje en "El problema final", la reacción del público fue tan masiva que se vio obligado a resucitarlo.

Difusión y Globalización
La evolución de los medios impresos en el Reino Unido y Estados Unidos fue crucial. Revistas como Strand, McClure's y Harper's permitieron que estas historias llegaran a las masas de forma económica y accesible. En Italia, el género fue conocido como libri gialli (libros amarillos) debido al color de las portadas de las primeras traducciones, convirtiéndose en un fenómeno cultural tras la Segunda Guerra Mundial, influenciado especialmente por la escuela estadounidense hard-boiled.
