Fido (c. 1851 – 1865) fue un perro mestizo de color amarillo que perteneció a Abraham Lincoln. Fue el compañero de la familia Lincoln durante varios años antes de que Lincoln llegara a la presidencia, y aunque técnicamente se convirtió en una mascota presidencial, permaneció en Springfield, Illinois, debido a su temperamento.

Vida Temprana y Vínculo Familiar
Fido era el favorito de Lincoln y de sus hijos menores, Willie y Tad. El perro era conocido por su lealtad, esperando a Lincoln fuera de la barbería y, en ocasiones, cargando paquetes en la boca mientras regresaba a casa con su dueño.
La Elección de Lincoln y la Decisión de Springfield
Fido era cercano a su familia y amigable por naturaleza, pero tenía una debilidad: se asustaba fácilmente con los ruidos fuertes y las multitudes. Tras la elección de Lincoln, el perro se sintió abrumado por las multitudes que saludaban al presidente electo, así como por los fuegos artificiales y la creciente atención que rodeaba a su amo.
Conscientes del ajetreo de Washington D.C., el flujo constante de personas en la Casa Blanca y la escena social intensa, Abraham y Mary Lincoln decidieron dejar a Fido en Springfield, donde la familia había vivido previamente.
Años Posteriores y Cuidados
Fido fue dejado al cuidado de un amigo de la familia, John E. Roll. Lincoln le dio a Roll un viejo sofó la favorito de Fido y dejó instrucciones estrictas sobre el bienestar del perro: Fido debía tener libertad de movimiento en la casa, no debía ser regañado por traer barro, y se le permitía deambular alrededor de la mesa del comedor y comer sobras.
Fido permaneció con los Roll durante el resto de su vida. Tras el asesinato de Abraham Lincoln, Roll llevó a Fido al funeral de su antiguo dueño.
Muerte y Legado
Existen dos relatos sobre la muerte de Fido. En febrero de 1893, el Illinois State Journal informó que Fido murió en un accidente trágico: el perro, en su excesiva amigabilidad, saltó sobre un hombre llamado Charlie Plank, quien estaba tallando un palo con un cuchillo afilado. Accidentalmente, la hoja se enterró profundamente en el cuerpo del perro, quien huyendo, murió un mes después detrás de la chimenea de una antigua iglesia universalista.
Sin embargo, un relato posterior de 1931, atribuido a John L. Roll, sugirió que Charlie Plank, en un estado de embriaguez, clavó el cuchillo en el animal a próposito en un ataque de rabia. Independientemente de la causa, la muerte de Fido marcó el final de una vida dedicada a la lealtad.
Fido ha sido citado como el origen del nombre popular para perros mascota, convirtióndose tan común que llegó a ser un cliché y, en ocasiones, una referencia coloquial.


