La gastrosquisis es un defecto congénito de la pared abdominal caracterizado por la protrusión de las vísceras abdominales, generalmente los intestinos, a través de un orificio situado junto al ombligo. A diferencia de otras malformaciones similares, los órganos expuestos no están cubiertos por ninguna membrana o saco peritoneal, quedando directamente expuestos al líquido amniótico durante el embarazo y al aire tras el nacimiento.
Esta condición afecta aproximadamente a 4 de cada 10.000 recién nacidos y se ha observado un incremento en su incidencia en los últimos años.
Signos y Síntomas
Durante el embarazo, la gastrosquisis no suele presentar signos externos evidentes para la madre. Sin embargo, al nacer, el recién nacido presenta un orificio relativamente pequeño (generalmente menor de 4 cm) en la pared abdominal, situado habitualmente a la derecha del ombligo. A través de esta abertura, parte de los intestinos se encuentran fuera de la cavidad abdominal.
En casos menos frecuentes, otros órganos como el estómago o el hígado también pueden herniarse a través del defecto. Aproximadamente el 60% de los lactantes con gastrosquisis nacen prematuramente, lo que puede complicar el cuadro clínico inicial.
Fisiopatología

La gastrosquisis ocurre durante la cuarta semana del desarrollo embrionario humano. En este periodo, los pliegues laterales de la pared corporal deben encontrarse en la línea media y fusionarse para formar la pared abdominal anterior. Cuando este proceso falla, ya sea por la falta de movimiento de uno o ambos pliegues, se produce un defecto que permite la salida de los órganos abdominales.
Típicamente, los intestinos herniarse a través del músculo recto abdominal, situándose a la derecha del ombligo. Aunque existen diversas hipótesis sobre el mecanismo exacto —desde la falla en la formación del mesodermo hasta la ruptura del amnios alrededor del anillo umbilical—, la causa precisa de por qué ocurre predominantemente a la derecha del ombligo sigue siendo objeto de estudio.
Causas y Factores de Riesgo
La causa exacta de la gastrosquisis es desconocida. Se cree que puede haber una combinación de factores genéticos y ambientales. Entre los factores de riesgo identificados se encuentran:
- Edad materna: Se ha observado una mayor incidencia en madres menores de 20 años.
- Hábitos nocivos: El consumo de tabaco y alcohol durante el embarazo se asocia con un mayor riesgo de desarrollo de esta condición.
Diagnóstico
En los países desarrollados, cerca del 90% de los casos se detectan mediante ecografías rutinarias durante el segundo trimestre del embarazo. El diagnóstico diferencial principal es el onfalocele; la gastrosquisis se distingue de este último porque no presenta un saco protector sobre los intestinos y el orificio abdominal suele ser mucho más pequeño.
Tratamiento y Pronóstico
La gastrosquisis requiere intervención quirúrgica obligatoria para reintegrar los intestinos en la cavidad abdominal y cerrar el defecto de la pared. El abordaje puede variar según el tamaño del defecto:
- Cierre primario: Se realiza inmediatamente después del nacimiento si el defecto es pequeño y los órganos pueden introducirse sin presión excesiva. Solo ocurre en aproximadamente el 10% de los casos.
- Cierre gradual: En defectos grandes, los órganos se cubren con materiales estériles (como un silo) y se desplazan lentamente hacia el abdomen antes de la cirugía final.
Se recomienda que el parto se realice en centros hospitalarios equipados para el cuidado de neonatos de alto riesgo. No existe evidencia de que la cesárea mejore los resultados en comparación con el parto vaginal, por lo que solo se indica si existen otras complicaciones obstétricas.
El pronóstico es generalmente favorable con la atención adecuada, alcanzando una tasa de supervivencia del 90%. Las principales complicaciones postoperatorias incluyen la enterocolitis necrotizante, infecciones debido a la exposición orgánica y problemas de alimentación mientras se recupera la función intestinal normal.
