La Tróade (o Troas) es una región histórica situada en el noroeste de Anatolia, que hoy en día corresponde a la Península de Biga en la provincia de Çanakkale, Turquía. Esta zona es geográficamente privilegiada, limitada al noroeste por los Dardanelos y al oeste por el Mar Egeo, mientras que el macizo del Monte Ida la separa del resto de Anatolia.

Geografía y Recursos Hídricos
La región está drenada principalmente por dos ríos fundamentales: el Escamandro (actualmente Karamenderes) y el Simois. Estos dos cursos de agua convergen precisamente en el área donde se encuentran las famosas ruinas de Troya, marcando la importancia estratégica y vital de la zona para los asentamientos antiguos.

Recorrido Histórico
De los Hititas a la Grecia Clásica
Los primeros registros del nombre de la región aparecen en los archivos hititas como Taruiša. Aunque inicialmente hubo disputas académicas, investigaciones posteriores confirmaron que Taruiša y Wiluša (identificada con Troya) estaban correctamente ubicadas en el noroeste de Anatolia. Durante las épocas arcaica y clásica, los asentamientos griegos prosperaron en la Tróade, lo que se evidencia en la cantidad de poleis griegas que acuñaron su propia moneda.
Dominio Imperial y Romano
La región pasó por diversas manos imperiales a lo largo de los siglos:
- Imperio Aqueménida: Formó parte de la satrapía de Frigia Helespóntica.
- Alejandro Magno: Conquistó la región, que luego pasó al Imperio Seleúcida.
- Reino de Pérgamo: Fue aliada de Roma hasta que el rey Átalo III cedió Misia, incluyendo la Tróade, a la República Romana en el 133 a.C.
Bajo el Imperio Romano, la Tróade se integró en la provincia de Asia y posteriormente en la provincia de Helesponto. Su relevancia fue tal que contó con obispados sufragáneos, como el de Pionia.

Periodos Bizantino y Otomano
Durante el Imperio Bizantino tardío, la zona fue incluida en el thema de las Islas Egeas. Finalmente, tras la conquista del Imperio Otomano, la Tróade pasó a formar parte del sanjak de Biga.
Presencia en el Nuevo Testamento
La ciudad de Troas tiene una importancia significativa en los relatos bíblicos. Los apóstoles Pablo y Silas visitaron Troas durante su viaje desde Galacia hacia Macedonia. Además, Pablo solicitó a Timoteo que trajera un manto que había dejado en Éfeso, un viaje de aproximadamente 500 kilómetros. El cambio de narrador en los Hechos de los Apóstoles (de "ellos" a "nosotros") sugiere que Lucas acompañó a Pablo durante su paso por Troas.



