Los neonicotinoides (a menudo abreviados como neonics) son una clase de insecticidas neuroactivos químicamente similares a la nicotina. Desarrollados por científicos de Shell y Bayer en la década de 1980, estos compuestos se han convertido en algunos de los insecticidas más utilizados en la protección de cultivos y en medicina veterinaria, especialmente para el control de garrapatas y pulgas.
Clasificación y Generaciones
La evolución de estos químicos ha dado lugar a distintas generaciones de productos:
- Primera generación: Incluye sustancias como el acetamiprid, clotianidina, dinotefuran, imidacloprid, nitenpiram, nithiazine, tiacloprid y tiametoxam.
- Generaciones recientes: Incluye el cycloxaprid, imidaclothiz, paichongding, sulfoxaflor, guadipyr y flupyradifurone.
Entre todos ellos, el imidacloprid se ha destacado como el insecticida más utilizado a nivel mundial desde 1999 hasta al menos 2018.
Mecanismo de Acción y Aplicación
Los neonicotinoides actúan afectando el sistema nervioso central de los insectos, lo que provoca la muerte o efectos deletéreos en una amplia variedad de especies, tanto objetivo como no objetivo. Su aplicación es versátil:
- Tratamiento de semillas: Se aplican a menudo a las semillas antes de la plantación como tratamiento profiláctico. Al ser solubles en agua, la planta absorbe el pesticida a medida que crece, distribuyéndolo en sus tejidos, hojas, flores, néctar y polen.
- Aplicación directa al suelo: Pueden aplicarse directamente al terreno para combatir plagas subterráneas.
Impacto Ecológico y Controversia
El uso extensivo de neonicotinoides ha sido vinculado con graves efectos ecológicos adversos. La Agencia Europea de Seguridad Alimentaria (EFSA) concluyó en 2018 que la mayoría de los usos de estos pesticidas representan un riesgo significativo para las abejas silvestres y las abejas melíferas.
Efectos en los Polinizadores
Más que la muerte inmediata, la exposición crónica a niveles bajos (efectos subletales) es la más común y preocupante en las abejas. Estos efectos incluyen:
- Dificultades en la navegación, el aprendizaje y la búsqueda de alimento.
- Supresión de la respuesta inmunológica.
- Menor viabilidad del esperma.
- Reducción de la esperanza de vida de las reinas y menor producción de nuevas reinas.
Debido a esto, la Agencia de Protección Ambiental de los Estados Unidos (EPA) concluyó en 2022 que es probable que afecten negativamente a la mayoría de las especies en peligro o amenazadas y a sus hábitats críticos.
Historia y Mercado
El precursor de la nithiazine fue sintetizado en 1970 por Henry Feuer. Aunque mostró potencial, no era fotoestable (se degradaba con la luz solar). En 1985, Bayer patentó el imidacloprid, marcando el inicio de la era comercial de los neonicotinoides. Para el año 2008, representaban el 24% del mercado global de insecticidas, con una facturación de 1.500 millones de euros, creciendo significativamente hasta los 5.500 millones de euros en 2023.
Uso Agrícola y Eficacia
El imidacloprid es particularmente eficaz contra insectos chupadores, algunos masticadores, insectos del suelo y pulgas en animales domésticos. En los Estados Unidos, se han utilizado en la gran mayoría de los cultivos de maíz, canola, algodón, sorgo y remolacha azucarera, así como en una vasta gama de frutas y verduras, desde manzanas y cerezas hasta tomates y patatas.
Limitaciones en el Recubrimiento de Semillas
La eficacia de los tratamientos de semillas depende estrictamente del tiempo de plantación y la llegada de la plaga. Por ejemplo, en la soja, estos tratamientos suelen ser ineficaces contra el pulgón de la soja porque los compuestos se degradan entre 35 y 42 días después de la plantación, momento en el cual los pulgones suelen llegar en niveles dañinos.