La frase Nota bene es una expresión latina que se traduce literalmente como "note bien" o "tenga en cuenta". A lo largo de los siglos, se ha consolidado como una herramienta editorial y legal fundamental para dirigir la atención del lector hacia un punto específico, una aclaración o una advertencia crucial dentro de un texto.

Origen y Evolución Editorial
El uso editorial de nota bene y su variante notate bene comenzó a aparecer en el idioma inglés alrededor del año 1711. Sin embargo, la práctica de resaltar información en los manuscritos es mucho más antigua. En los textos medievales, se utilizaban marcas editoriales específicas para atraer la atención del lector hacia un texto de apoyo, las cuales también se denominaban marcas de nota bene.
Abreviaturas Comunes
En la escritura moderna, es común encontrar esta expresión abreviada de diversas formas, dependiendo del contexto y la norma ortográfica:
- NB (mayúsculas)
- N.B. (con puntos)
- nb o n.b. (minúsculas)
El Uso de Nota Bene en el Ámbito Legal
Desde el siglo XIV, el uso de la abreviatura NB ha sido frecuente en la redacción jurídica. En este contexto, se emplea para dirigir la atención del lector hacia un aspecto temáticamente relevante del asunto que califica o matiza la materia que está siendo litigada, asegurando que los puntos críticos no pasen desapercibidos durante el análisis legal.

Alternativas Medievales y el Manicule
Aunque la abreviatura NB no formaba parte del catálogo de marcas editoriales medievales, existían equivalentes funcionales. Entre ellos destacan:
- DM: Una abreviatura derivada de dignum memoria, que significa "digno de recordar".
- El Manicule: Un símbolo tipográfico representado por una pequeña mano (☞) que señalaba el inicio de un texto de apoyo relevante, cumpliendo la misma función que el actual nota bene.