El incidente relacionado con el presunto hackeo del teléfono de Jeff Bezos, fundador de Amazon y propietario del diario The Washington Post, se refiere a una serie de alegaciones surgidas entre 2019 y 2020 que sugieren que el dispositivo móvil del empresario fue comprometido mediante software malicioso enviado desde la cuenta de WhatsApp del príncipe heredero de Arabia Saudita, Mohammed bin Salman.

Contexto y antecedentes
La tensión entre Jeff Bezos y el gobierno de Arabia Saudita se intensificó a partir de septiembre de 2017, cuando The Washington Post comenzó a publicar columnas de Jamal Khashoggi, quien mantenía una postura crítica hacia el régimen saudí y específicamente hacia Mohammed bin Salman. A pesar de esto, en abril de 2018, Bezos y el príncipe heredero mantuvieron un encuentro personal y intercambiaron números de WhatsApp, manteniendo una comunicación aparentemente amistosa.
Tras el asesinato de Jamal Khashoggi en octubre de 2018, la cobertura de The Washington Post se volvió significativamente más crítica respecto al papel del gobierno saudí en el crimen, lo que aumentó la fricción diplomática y personal entre Bezos y el liderazgo de Arabia Saudita.
El presunto incidente de seguridad
Según un análisis realizado por expertos en forense digital y posteriormente referenciado por relatores especiales de las Naciones Unidas, el incidente ocurrió el 1 de mayo de 2018. Se alega que el príncipe heredero envió un archivo de video cifrado a través de WhatsApp a Bezos. Según la investigación, el proceso de descarga de dicho archivo habría infectado el teléfono de Bezos con un código malicioso.
El informe técnico detalló que, pocas horas después de recibir el archivo, el dispositivo comenzó a transmitir volúmenes de datos inusualmente altos, comportamiento que persistió durante varios meses.
Investigaciones y hallazgos
Intervención de FTI Consulting
En febrero de 2019, tras la publicación de detalles sobre una relación extramatrimonial de Bezos por parte del tabloide National Enquirer, el empresario contrató a la firma FTI Consulting para analizar su iPhone. Bezos optó por una firma privada en lugar de entregar el dispositivo directamente al FBI, aunque algunos analistas de FTI habían trabajado previamente para la agencia federal.
En enero de 2020, FTI Consulting afirmó, con un nivel de confianza "medio a alto", que el teléfono había sido hackeado a través del archivo enviado por la cuenta de Mohammed bin Salman. El informe citó evidencias circunstanciales, como mensajes posteriores del príncipe que sugerían un conocimiento previo de asuntos privados de Bezos antes de que fueran públicos.
Postura de las autoridades y negaciones
La embajada de Arabia Saudita en Estados Unidos negó rotundamente las acusaciones. Por su parte, en diciembre de 2021, el FBI declaró que no había encontrado pruebas suficientes para sustentar las afirmaciones de que Arabia Saudita hubiera hackeado el teléfono de Bezos, calificando la investigación como una prioridad baja.
Implicaciones y controversias
El caso generó un debate sobre la vulnerabilidad de las comunicaciones cifradas y el uso de software de espionaje estatal contra figuras civiles y periodistas. Además, se vinculó el incidente con las tácticas de extorsión alegadas por Bezos contra American Media, Inc. (AMI), empresa matriz del National Enquirer, sugiriendo que el tabloide podría haber actuado bajo influencias externas, aunque esto no fue probado legalmente.