El caso Price Waterhouse v Kwan [2000] 3 NZLR 39 es una pieza fundamental de la jurisprudencia de Nueva Zelanda, centrándose en la responsabilidad legal por declaraciones negligentes y el concepto de deber de cuidado (duty of care) en el ámbito de las auditorías profesionales.

Antecedentes del Caso
El conflicto surgió cuando Price Waterhouse actuó como auditores de una firma de abogados. Posteriormente, se alegó que la firma de auditoría había sido negligente en la realización de sus auditorías, lo que resultó en la pérdida de inversiones significativas para los clientes de la firma de abogados.
La Decisión del Tribunal
El tribunal determinó que, dado que el propósito fundamental de las auditorías era la protección del dinero de los clientes, existía una proximidad suficiente para establecer que Price Waterhouse tenía un deber de cuidado hacia los clientes afectados.
Como resultado, el tribunal ordenó que Price Waterhouse pagara daños y perjuicios a los demandantes. Esta decisión fue crucial porque amplió la responsabilidad de los auditores hacia terceros parties que el auditory puede haber razonadomente esperado que confíen en su informe.
Impacto Jurídico
El falloy en este caso anuló la decisión previa establecida en el caso McLaren Maycroft & Co v Fletcher Development Co Ltd, redefiniendo así los límites de la responsabilidad profesional en Nueva Zelanda.
