Entre mayo y agosto de 2008, Corea del Sur fue escenario de una serie de masivas manifestaciones conocidas como las protestas por la carne de res de EE. UU. Estas movilizaciones, que llegaron a reunir hasta un millón de personas en su punto máximo, fueron una respuesta directa a la decisión del gobierno del presidente Lee Myung-bak de levantar la prohibición de las importaciones de carne bovina proveniente de Estados Unidos.

El Origen del Conflicto: La Enfermedad de las Vacas Locas
La raíz de la controversia se remonta a diciembre de 2003, cuando se detectó el primer caso de encefalopatía espongiforme bovina (EEB), comúnmente conocida como la enfermedad de las vacas locas, en el ganado de Estados Unidos. Ante este riesgo sanitario, el gobierno surcoreano prohibió inmediatamente las importaciones de carne de res estadounidense.
La preocupación principal de la población surcoreana radicaba en los hábitos alimenticios locales, ya que en Corea es común consumir partes de la vaca que presentan un mayor riesgo de contener priones, como el cerebro, los ojos y los intestinos.
El Retorno de las Importaciones y la Reacción Social
En 2008, el nuevo gobierno de Lee Myung-bak acordó reiniciar las importaciones tras extensas negociaciones. Esta decisión fue percibida por gran parte de la ciudadanía y los medios de comunicación como un intento del gobierno coreano de complacer a los Estados Unidos, especialmente en el contexto de las conversaciones sobre el Tratado de Libre Comercio (TLC) entre ambos países.
El Papel de los Medios de Comunicación
La cobertura mediática jugó un papel crucial en la escalada de las protestas. Un ejemplo notable fue el programa PD Note de la cadena MBC, que emitió el 27 de abril de 2008 un reportaje titulado "¿Es la carne de res estadounidense realmente segura frente a la enfermedad de las vacas locas?", el cual alimentó la alarma pública sobre los riesgos para la salud.
Impacto y Magnitud de las Manifestaciones
Conocidas localmente como las "Protestas del Millón de Ciudadanos", este movimiento se convirtió en una de las mayores movilizaciones antigubernamentales en dos décadas. Durante tres meses, cientos de miles de personas salieron diariamente a las calles, apoyadas por más de 1,700 grupos civiles.
- Participación: En los momentos de mayor tensión, se estima que hubo más de 770,000 manifestantes enfrentándose a unos 470,000 agentes de policía.
- Consecuencias Políticas: La popularidad del presidente Lee Myung-bak cayó drásticamente tras la decisión y el posterior estallido social.


