El pueblo púnico, comúnmente conocido como los cartagineses o fenicios occidentales, fue un grupo semita que migró desde Fenicia hacia el Mediterráneo occidental durante la Edad del Hierro temprana. En la academia moderna, el término púnico (derivado del latín poenus) se utiliza específicamente para referirse a los fenicios asentados en el oeste, diferenciándolos de sus contrapartes en el Levante.

Asentamientos y Expansión
El asentamiento púnico más prominente fue la antigua Cartago, aunque existieron más de 300 colonias a lo largo de la costa del norte de África, desde Leptis Magna en Libia hasta Mogador en Marruecos. Su presencia se extendió también a Sicilia occidental, el sur de Cerdeña, las costas sur y este de la Península Ibérica, Malta e Ibiza.

Se cree que hubo dos oleadas de asentamientos tirios: una inicial en el siglo XII a.C. (Utica, Lixus y Gadir) y otra más documentada a finales del siglo IX a.C., que culminó en la fundación de Cartago. Aunque mantuvieron vínculos con su patria fenicia, desarrollaron rasgos culturales propios y estrechas relaciones comerciales con bereberes, griegos, íberos, sardos y sicilianos.
Organización Política y el Conflicto con Roma
Los fenicios occidentales se organizaron en una multitud de ciudades-estado autónomas. Para el siglo V a.C., Cartago se había convertido en la potencia dominante, ejerciendo un control creciente sobre Sicilia y Cerdeña. Sin embargo, las comunidades en Iberia permanecieron independientes de Cartago hasta mediados del siglo III a.C.

Este dominio fue desafiado por la República Romana durante las Guerras Púnicas (264–146 a.C.). El conflicto terminó con la destrucción total de Cartago en el 146 a.C., aunque la lengua y la cultura púnicas persistieron bajo el dominio romano hasta la antigüedad tardía.
Terminología y Lenguaje
El término "púnico" proviene del latín punicus, que a su vez deriva del griego Phoinix. Existe un debate académico sobre cómo se llamaban a sí mismos; algunas fuentes, como San Agustín, sugieren que se identificaban como Chanani (cananeos), aunque otros historiadores cuestionan esta interpretación.

Economía y Logros Técnicos
La economía púnica estaba intrínsecamente ligada al mar. Sus redes comerciales se extendieron más allá del Mediterráneo, llegando a la Iberia Atlántica, las Islas Británicas y las Canarias. Entre sus logros técnicos destacan:
- El desarrollo de vidrio incoloro.
- El uso de caliza de depósitos lacustres para mejorar la pureza del hierro fundido.

Religión
La religión púnica fue una continuación del politeísmo cananeo. En Cartago, las deidades principales eran Baal Hammon (el "Señor del Brasero") y su consorte Tani.




