El San Diego Reader ha sido una pieza fundamental de la cultura mediática en el condado de San Diego, California, operando como un periódico alternativo semanalmente desde octubre de 1972. Durante décadas, fue distribuido gratuitamente a través de cajas de calle y puntos de venta minoristas asociados, convirtiéndose en un referente para la comunidad local.
Historia y Crecimiento
Fundado por Jim Holman, un veterano de la marina que previamente había trabajado en el Chicago Reader, el periódico comenzó con una tirada inicial de apenas 20,000 ejemplares, con un costo de impresióny printing de 400 dólares. A lo largo de los años, la publicación experimentó un crecimiento significativo: para 1989, imprimía 131,000 copias semanales y, en 2015, mantenía una circulación de 90,000 ejemplares.
Ubicaciones y Sedes
La sede del Reader ha pasado por diversas ubicaciones emblemáticas de la ciudad:
- 1974: O’Sullivan Square, un edificio de ladrillo en Kettner Blvd.
- Finales de los 70: Un edificio industrial convertido en 635 State Street.
- 1988: Un antiguo restaurante en Little Italy.
- 2012: Oficinas en Golden Hill.
Ideología y Controversias
A pesar de que el Los Angeles Times describió al periódico como "liberal" en 1989, Jim Holman implementó reglas basadas en su propia moralidad. Entre estas medidas, se negó a publicar anuncios que promovieran servicios de aborto y prohibió los anuncios personales que buscaban relaciones homosexuales (regla que posteriormente se modificó para prohibir todos los anuncios personales).
Además, Holman también gestiona el sitio web pro-vida California Catholic Daily desde las mismas oficinas.
El Impacto de la Pandemia y el Cierre de la Imprenta
En 2020, debido al impacto económico de la COVID-19, 30 empleados del periódico aceptaron recortes salariales equivalentes a la mitad de su sueldo para mantener la operatividad del medio.
Transición al Formato Digital
En febrero de 2024, Jim Holman anunció que el periódico había sido adquirido por Matt Lickona por la suma simbólica de un dólar. Con este cambio de propiedad, se anunció el cese de la publicación impresa, marcando el fin de una era. Sin embargo, la versión en línea del San Diego Reader continuará operando, adaptándose a la era digital.
