El Servicio de Prisiones de Su Majestad (HMPS) es una parte fundamental del Servicio de Prisiones y Probaciones de Su Majestad (HMPPS), el organismo gubernamental encargado de la gestión de la mayoría de las prisiones en Inglaterra y Gales. Mientras que Escocia e Irlanda del Norte cuentan con sus propios servicios penitenciarios, el HMPS se encarga de ejecutar las sentencias judiciales y proteger al público.
Estructura y Liderazgo
La gestión del HMPS está dividida en dos roles de director general: el Director General CEO, actualmente desempeñado por James McEwen, y la Directora General de Operaciones, actualmente Michelle Jarman-Howe. El CEO reporta directamente a la Secretaria Permanente del Ministerio de Justicia, la Dra. Jo Farrar, y trabaja en estrecha colaboración con el Secretario de Estado de Justicia y el Ministro de Prisiones.
La sede central del servicio se encuentra en 102 Petty France, Londres, habiendo operado anteriormente en Clive House y Cleland House en la ciudad de Westminster.

Propósito y Operación
El propósito fundamental del HMPS es servir al público manteniendo en custodia a quienes han sido condenados por los tribunales, asegurando que sean tratados con humanidad y ayudándoles a llevar vidas útiles y respetuosas con la ley, tanto durante su estancia en prisión como después de su liberación.
Estadísticas y Población
El servicio gestiona una población penitenciaria considerable. Por ejemplo, en junio de 2016, se contabilizaron 85,130 prisioneros, de los cuales el 95.47% eran hombres. Para marzo de 2019, el promedio anual descendió a 83,013, manteniendo una proporción similar de hombres.
En términos de personal, el número de empleados aumentó significativamente entre 2017 y 2019, pasando de 32,841 a 37,735 trabajadores en post.
Rehabilitación y Desafíos
El HMPPS tiene el deber de rehabilitar a los infractores a través de la educación, la formación profesional, el trabajo y programas acreditados. En el año financiero 2018/19, un promedio de 12,100 prisioneros estuvieron empleados en custodia, generando millones de horas de trabajo.
Sin embargo, el sistema enfrenta desafíos críticos, como la reincidencia, que en 2019 se situaba en casi el 50% después de un año, y el aumento de los hallazgos de drogas en las prisiones, que crecieron un 41% en el periodo previo a marzo de 2019.

Historia y Reformas
Durante el siglo XVIII, el sistema de castigo era variado y cruel, incluyendo multas, el cepo y azotamientos. Hasta 1776, la deportación a las colonias americanas era una alternativa común a la pena de muerte. Cuando el espacio en las prisiones se agotó, se utilizaron barcos (hulks) para el confinamiento temporal.
El reformador John Howard fue fundamental en el cambiato sistema. Tras visitar cientos de prisiones, publicó The State of the Prisons en 1777, proponiendo celdas separadas y secciones diferenciadas para mujeres, hombres, jóvenes y deudores. Su legado continúa a través de la Howard League for Penal Reform.
La Ley Penitenciaria de 1779 introdujo el confinamiento solitario, la instrucción religiosa y regímenes de trabajo, sentando las bases para la modernización del sistema penitenciario británico.