Una subasta es generalmente un proceso de compra y venta de bienes o servicios mediante el ofrecimiento de pujas, donde el artículo se vende al mejor postor (el que ofrece el precio más alto) o se compra al postor más bajo, dependiendo del tipo de subasta. El estudio económico de estos procesos y el comportamiento de los participantes se conoce como teoría de las subastas.

Tipos de Subastas Comunes
La forma más habitual es la subasta de precio ascendente abierta. En este modelo, los participantes pujan abiertamente unos contra otros, y cada puja posterior debe ser superior a la anterior. El subastador anuncia los precios y los postores pueden participar vocalmente o de forma electrónica.
Las subastas se aplican en una gran variedad de contextos, desde antigüedades, pinturas y coleccionables raros hasta bienes comunes como ganado, espectro radioeléctrico, automóviles usados, bienes raíces y publicidad en línea.
Historia de las Subastas
Antigüedad Clásica
Existen registros de subastas que datan del año 500 a.C. Según Heródoto, en Babilonia se realizaban subastas anuales de mujeres para el matrimonio. Curiosamente, se utilizaba una subasta directa (forward auction) para las mujeres más atractivas y una subasta inversa (reverse auction) para aquellas consideradas menos atractivas, donde el precio era pagado al pretendiente.

En el Imperio Romano, los soldados solían subastar los botines de guerra tras una victoria militar. Los esclavos, capturados como botines, eran subastados en el Foro bajo el signo de la lanza. Asimismo, रोमanos utilizaban las subastas para liquidar activos de deudores cuyos bienes habían sido confiscados.
Uno de los eventos más impactantes ocurrió en el año 193 d.C., cuando la Guardia Pretoriana puso en subasta el Imperio Romano entero. Didius Julianus ganó la subasta pagando 6,250 dracmas por guardia, iniciando así un breve y sangriento periodo de guerra civil.
Renacimiento Moderno
La palabra "subasta" apareció por primera vez en el diccionario de Oxford en 1595. Durante los siglos XVII y XVIII en Inglaterra, se popularizaron las subastas por vela. En este sistema, el final de la subasta estaba marcado por la extinción de la llama de una vela, asegurando que nadie supiera exactamente cuándo terminaría el proceso para evitar pujas de último segundo.


Etimología
La palabra "subasta" proviene del latín auctus, participio pasado del verbo augeō, que significa "yo aumento".


