El Therac-25 fue una máquina de radioterapia controlada por computadora producida por Atomic Energy of Canada Limited (AECL) en 1982. Este dispositivo, diseñado para tratar el cáncer mediante la aplicación de dosis precisas de radiación, se convirtió en uno de los casos más infames de la historia de la ingeniería de software y la medicina nuclear debido a una serie de accidentes fatales.

Historia y Desarrollo
El Therac-25 fue el sucesor de los modelos Therac-6 y Therac-20. Mientras que el Therac-20 contaba con salvaguardas físicas (hardware) que impedían que la máquina emitiera radiación peligrosa en configuraciones incorrectas, el Therac-25 eliminó muchas de estas protecciones mecánicas, confiando la seguridad casi exclusivamente al software.
El software fue desarrollado por una sola persona durante varios años utilizando el lenguaje de ensamblador PDP-11. Esta decisión de centralizar el control en el software, sumada a la reutilización de código de versiones anteriores sin las debidas pruebas de seguridad, creó un entorno propenso a errores catastróficos.

El Fallo Técnico: Condiciones de Carrera
El problema principal radicaba en errores de programación concurrente, conocidos como condiciones de carrera (race conditions). Cuando un operador ingresaba los comandos muy rápidamente, el software podía saltarse pasos críticos de verificación. Esto permitía que la máquina disparara un haz de electrones de alta energía sin que el blanco de tungsteno (necesario para convertir electrones en rayos X) estuviera en posición.
El resultado era que los pacientes recibían dosis de radiación hasta 250 veces superiores a la dosis normal, provocando quemaduras graves, fallos orgánicos y, en varios casos, la muerte.

Diseño y Modos de Operación
La máquina operaba en tres modos principales:
- Luz de campo: Para posicionar correctamente al paciente y el colimador.
- Terapia de haz de electrones: Un haz de electrones de alta energía se escaneaba sobre el área de tratamiento.
- Terapia de rayos X (fotones): Un haz de electrones chocaba contra un blanco de tungsteno para producir rayos X, que luego pasaban por un filtro aplanador.

Consecuencias y Legado
Entre 1985 y 1987, se produjeron al menos seis incidentes de sobredosis masiva. La respuesta inicial de AECL fue negar la posibilidad de que la máquina fallara, descartando los informes de los usuarios. Esta actitud de exceso de confianza técnica exacerbó la tragedia.
Hoy en día, el Therac-25 es un caso de estudio fundamental en informática de la salud, ingeniería de software y ética profesional, subrayando la importancia de las pruebas rigurosas, la redundancia de hardware y la gestión de errores en sistemas críticos.
