El torcicute, conocido coloquialmente como cuello torcido o cuello rígido, es una condición distónica caracterizada por una posición anormal y asimétrica de la cabeza y el cuello. Esta afección puede manifestarse como un dolor intenso y una limitación significativa en la movilidad cervical, derivando su nombre del latín tortus ('torcido') y collum ('cuello').
En la mayoría de los casos adultos, el torcicute no presenta una causa evidente y los síntomas, como la dificultad para girar la cabeza, suelen remitir espontáneamente en unos pocos días sin necesidad de tratamiento médico especializado.
Signos y Síntomas
El torcicute se manifiesta como una inclinación fija o dinámica, una rotación, o una combinación de flexión y extensión de la cabeza y el cuello. Dependiendo de la posición adoptada, se clasifica en los siguientes tipos:
- Laterocollis: La cabeza se inclina lateralmente hacia el hombro.
- Torcicute rotacional: La cabeza rota sobre su eje longitudinal hacia el hombro.
- Anterocollis: Flexión anterior de la cabeza y el cuello, acercando el mentón hacia el pecho.
- Retrocollis: Hiperextensión de la cabeza y el cuello hacia atrás, desplazando la parte posterior de la cabeza hacia la zona dorsal.
Además de la postura anómala, los pacientes pueden experimentar:
- Dolor cervical agudo.
- Presencia ocasional de una masa palpable en el cuello.
- Tensión o engrosamiento del músculo esternocleidomastoideo.
- Sensibilidad al tacto en la columna cervical.
- Temblores en la cabeza.
- Hombros a alturas desiguales.
- Reducción general del rango de movimiento del cuello.

Causas y Clasificación
El torcicute puede originarse por diversas razones, que van desde fibrosis muscular hasta anomalías congénitas de la columna o lesiones cerebrales traumáticas. Generalmente, se divide en dos categorías principales: congénito y adquirido.
Torcicute Muscular Congénito
Es la forma más común de torcicute presente al nacer y representa la tercera deformidad musculoesquelética congénita más frecuente en la infancia. Aunque la causa exacta es incierta, se asocia comúnmente con traumatismos durante el parto o una mala posición intrauterina que daña el músculo esternocleidomastoideo.
Otras teorías sugieren que microtraumatismos repetitivos en el útero o cambios bruscos en la concentración de calcio corporal pueden provocar contracciones musculares prolongadas. Esto resulta en un acortamiento o contracción excesiva del músculo, limitando la rotación y la inclinación lateral. Típicamente, la cabeza se inclina hacia el lado del músculo afectado y el mentón rota hacia el lado opuesto.
Esta condición suele diagnosticarse entre la primera y cuarta semana de vida mediante ecografía o evaluación clínica del rango de movimiento pasivo. Si no se trata, puede derivar en complicaciones como la plagiocefalia (aplanamiento craneal), asimetrías faciales, disfunciones visuales o escoliosis cervical.
Torcicute Adquirido
El torcicute no congénito puede ser resultado de espasmos musculares, traumatismos, cicatrices, enfermedades de las vértebras cervicales, adenitis, tonsilitis o tumores cerebelosos. Se puede presentar de forma espasmódica (clónica) o permanente (tónica), siendo esta última asociada en ocasiones a la enfermedad de Pott (tuberculosis espinal).
- Forma autolimitada: Es la presentación más frecuente, donde uno o más músculos del cuello (generalmente el esternocleidomastoideo o el trapecio) sufren un espasmo doloroso que desaparece espontáneamente en un periodo de 1 a 4 semanas. Factores como corrientes de aire frío o posturas inadecuadas suelen estar implicados.
- Causas neurológicas y estructurales: Tumores en la base del cráneo pueden comprimir los nervios del cuello, requiriendo cirugía. Asimismo, infecciones en la faringe posterior pueden irritar los nervios cervicales.
- Síndrome de Grisel: Una subluxación de las articulaciones cervicales superiores (especialmente la atlantoaxial) causada por la laxitud ligamentosa inflamatoria tras infecciones de oído o la extirpación quirúrgica de adenoides.
