La tortura en Venezuela ha sido un fenómeno persistente a lo largo de su historia, manifestándose en diversas etapas políticas. Desde la era colonial española hasta las dictaduras del siglo XX, el uso de la violencia física y psicológica ha sido empleado para controlar a criminales comunes y oponentes políticos.
Historia de la Tortura en el Siglo XX
Durante el siglo XX, la tortura fue una práctica común bajo las dictaduras de Juan Vicente Gómez y Marcos Pérez Jiménez. Incluso durante el periodo democrático de Venezuela, se registraron casos ocasionales de tortura, especialmente durante estallidos sociales como el Caracazo y los intentos de golpe de Estado de 1992.
La Era de los Gobiernos Bolivarianos
Con la llegada de Hugo Chávez al poder, los defensores de los derechos humanos señalaron un deterioro significativo. Para 2006, la Universidad Metropolitana indicó que el "proceso inquisitorial" había regresado al país. En 2009, la Comisión Interamericana de Derechos Humanos (CIDH) reportó que el gobierno practicaba la "represión y la intolerancia".
Administración de Hugo Chávez
Se han documentado casos graves durante este periodo, incluyendo la muerte de militares vinculados a la oposición en 2003, quienes presentaban signos de tortura y fueron ejecutados a quemarropa. Otro caso notable fue el de la jueza María Lourdes Afiuni, quien fue detenida en 2009 y sufrió abusos sexuales y agresiones físicas severas que resultaron en la amputación de un seno y una histerectomía.
Administración de Nicolás Maduro
Bajo la presidencia de Nicolás Maduro, la tortura se ha intensificado y sistematizado. Organizaciones como Amnistía Internacional y Human Rights Watch han documentado abusos generalizados contra manifestantes, especialmente durante las protestas de 2014.
Los métodos de tortura reportados incluyen:
- Golpes con puños, cascos y armas de fuego.
- Descargas eléctricas y quemaduras.
- Obligar a los detenidos a permanecer en cuclillas o arrodillados durante horas.
- Uso de cadenas humanas y exposición a temperaturas extremas.
- Asfixia y tortura psicológica.
Los centros de detención operados por la Dirección General de Contrainteligencia Militar (DGCIM) y el Servicio Bolivariano de Inteligencia Nacional (SEBIN) han sido señalados como focos de estas prácticas. Específicamente, la DGCIM opera un centro conocido como la Casa de los Sueños en Caracas.

