El Tratado de Cielos Abiertos establece un programa de vuelos de vigilancia aérea no armada sobre todo el territorio de sus participantes. Este acuerdo fue diseñado para mejorar la comprensión mutua y la confianza, otorgando a todos los participantes, independientemente de su tamaño, un papel directo en la recopilación de información sobre las fuerzas y actividades militares que pudieran ser de su interés.
Historia y Origen
El concepto de "observación aérea mutua" fue propuesto inicialmente por el presidente de los Estados Unidos, Dwight D. Eisenhower, al primer ministro soviético Nikolai Bulganin en la Conferencia de Ginebra de 1955. Sin embargo, la Unión Soviética rechazó la propuesta en aquel momento y la idea permaneció inactiva durante varios años.
El tratado fue finalmente impulsado por el presidente George H. W. Bush en 1989 y negociado por los miembros de la OTAN y el Pacto de Varsovia. El acuerdo se firmó finalmente en Helsinki, Finlandia, el 24 de marzo de 1992, entrando en vigor el 1 de enero de 2002.
Membresía y Funcionamiento
En su momento, el tratado contó con 32 estados parte, incluyendo naciones como Bélgica, Canadá, Francia, Alemania, España, Turquía y el Reino Unido. Canadá y Hungría actuaron como depositarios del tratado en reconocimiento a sus contribuciones especiales al proceso.
La Comisión Consultiva de Cielos Abiertos (OSCC) es el órgano ejecutor del tratado. Esta comisión, compuesta por representantes de cada estado parte, se reúne mensualmente en la sede de la Organización para la Seguridad y la Cooperación en Europa (OSCE) en Viena.
Regulaciones y Territorio
Las regulaciones de Cielos Abiertos cubren el territorio sobre el cual las partes ejercen soberanía, incluyendo tierra firme, islas y aguas internas y territoriales. El tratado especifica que todo el territorio de un estado miembro está abierto a la observación, y los vuelos solo pueden restringirse por razones de seguridad de vuelo, no por razones de seguridad nacional.
Aeronaves y Sensores
Las aeronaves de observación pueden ser proporcionadas ya sea por la parte observadora o por la parte observada (la llamada "opción de taxi"). Todos los aviones y sensores deben pasar por procesos de certificación e inspección previos al vuelo para asegurar que cumplen con los estándares del tratado.

Diversos países utilizaron aeronaves específicas para este fin, como el OC-135B de Estados Unidos, el C-130 Hercules con el pod SAMSON para un consorcio de naciones europeas, y el Antonov An-30 utilizado por Rusia, Ucrania, Bulgaria y Rumania. Alemania, por su parte, adquirió un Airbus A319 en 2017.
En cuanto a los sensores, los aviones pueden estar equipados con cámaras de video, cámaras panorámicas ópticas, escáneres infrarrojos para capacidad día/noche y radar de apertura sintética (SAR) para operar en cualquier condición climática.
Retirada de las Potencias
El tratado sufrió un golpe crítico cuando Estados Unidos se retiró el 22 de noviembre de 2020. Poco después, el 15 de enero de 2021, Rusia anunció su intención de abandonar el acuerdo, citando la salida de EE. UU. y la incapacidad de los miembros para garantizar que la información recopilada no fuera compartida con Washington. Rusia se retiró formalmente en diciembre de 2021.


