El arminianismo anglicano fue una posición teológica dentro de la Iglesia de Inglaterra que alcanzó su máxima prominencia durante el segundo cuarto del siglo XVII, particularmente bajo el reinado del rey Carlos I. Este movimiento representó un desafío significativo a la ortodoxia calvinista que había predominado desde el asentamiento elisabetano.

Características Principales
En el contexto de la teología protestante general, el término "arminianismo" deriva de Jacobus Arminius, un teólogo holandés, y sus seguidores Remonstrantes. Arminius propuso revisiones a la teología reformada (calvinismo), centrándose especialmente en la naturaleza de la salvación.
El Rechazo a la Predestinación
El elemento central del arminianismo anglicano fue el rechazo de la predestinación absoluta. Mientras que el calvinismo sostenía que Dios había elegido a ciertos individuos para la salvación independientemente de sus obras, los arminianos enfatizaban la gracia preveniente y la capacidad del ser humano para aceptar o rechazar la oferta de salvación de Dios.
Más allá de la Teología: Liturgia y Poder
En Inglaterra, el arminianismo no se limitó a debates sobre la salvación. Se convirtió en un término más amplio que abarcaba:
- Jerarquía Eclesiástica: Un fuerte énfasis en la autoridad episcopal y la estructura jerárquica de la Iglesia.
- Liturgia y Ritual: Una valoración de la reverencia litúrgica y la belleza del santuario, lo que a menudo chocaba con la simplicidad puritana.
- Control Político: El uso del poder central del gobierno para imponer la uniformidad eclesiástica sobre el clero.
Conflictos y Figuras Clave
El movimiento estuvo estrechamente vinculado a los Divinos Carolineos, destacando figuras como Lancelot Andrewes y, más notablemente, William Laud. Laud, como Arzobispo de Canterbury, impulsó una agenda de uniformidad ritual que fue percibida por los puritanos como un retorno al catolicismo romano.
El rey Jacobo I se opuso inicialmente al arminianismo, participando en el Sínodo de Dort (1618-1619) donde se formularon los Cánones Calvinistas. Sin embargo, su hijo, Carlos I, favoreció abiertamente estas ideas, lo que exacerbó las tensiones políticas y religiosas que eventualmente contribuirían al estallido de la Guerra Civil Inglesa.
Legado y Evolución
La lucha contra el arminianismo fue un motor principal para los puritanos, quienes veían en estas enseñanzas una amenaza a la pureza de la Reforma. A largo plazo, el arminianismo influyó en el desarrollo de la High Church (Alta Iglesia) anglicana. Además, en el siglo XVIII, el metodismo, fundando una variante conocida como teología wesleyana-arminiana, se separó de la Iglesia de Inglaterra basándose en principios similares de gracia universal.
