Una biblioteca pública es una institución accesible para el público en general y, por lo general, se financia a través de fuentes públicas, como los impuestos. Estas instituciones son operadas por bibliotecarios y paraprofesionales de la biblioteca, quienes actúan como servidores públicos.
Historia en los Estados Unidos
A medida que los Estados Unidos se desarrollaron desde el siglo XVIII, el crecimiento demográfico y la prosperidad económica, junto con un fuerte impulso hacia la educación y el deseo de compartir el conocimiento, generaron un amplio apoyo público para la creación de bibliotecas gratuitas. Además, donaciones de filántropos privados proporcionaron el capital semilla necesario para iniciar muchas de estas instituciones.

Primeras Bibliotecas y Orígenes
Existen diversas teorías sobre el origen de las bibliotecas públicas en Estados Unidos. Algunos sostienen que fueron una invención estadounidense. En las colonias, existían bibliotecas parroquiales abiertas en iglesias anglicanas, subsidiadas por la Society for the Propagation of the Gospel in Foreign Parts.
Según Edmund Farwell Slafter, la primera biblioteca pública fue fundada en Boston por el Rev. John Checkley entre 1711 y 1725. Lamentablemente, esta biblioteca fue destruida por un incendio en 1747. Sin embargo, hay evidencia de otras bibliotecas tempranas en ciudades como Charles Town, Annapolis, Filadelfia y Boston, mencionadas en cartas del Rev. John Sharpe en 1713.

Innovaciones y Modelos de Suscripción
En 1731, Benjamin Franklin y el club de discusión Junto fundaron la Library Company of Philadelphia. Este fue un modelo de biblioteca de suscripción donde los miembros compraban "acciones" para financiar la compra de libros, permitiendo a los miembros tomar prestados libros y utilizar las instalaciones.
Otro hito importante ocurrió en 1790, cuando la ciudad de Franklin, Massachusetts, decidió prestar libros donados por Benjamin Franklin a todos sus habitantes de forma gratuita, convirtiéndose en una de las primeras bibliotecas públicas gratuitas del país.
A principios del siglo XIX, defensores como el Dr. Jesse Torrey Jr. abogaron por un sistema nacional de bibliotecas públicas gratuitas, proponiendo incluso impuestos específicos sobre la importación y exportación de alcohol para financiar escuelas y bibliotecas locales.

Conclusión
Desde sus humildes comienzos como colecciones parroquiales y donaciones privadas, las bibliotecas públicas en Norteamérica han evolucionado hacia sistemas robustos de financiamiento público y acceso universal, consolidando su papel fundamental en la educación y la democratización del conocimiento.

