El caso relativo a la delimitación marítima en el Mar Negro (Rumania v. Ucrania), resuelto por la Corte Internacional de Justicia (CIJ) en 2009, representa un hito fundamental en el derecho internacional y la resolución de disputas territoriales marítimas.
Antecedentes del Conflicto
En 1997, Rumania y Ucrania firmaron un tratado reafirmando la inviolabilidad de sus fronteras terrestres. Sin embargo, la delimitación de sus fronteras marítimas permaneció en disputa. La tensión aumentó significativamente tras el descubrimiento de vastos yacimientos de petróleo (diez millones de toneladas) y gas natural (mil millones de metros cúbicos) bajo el lecho marino.
La disputa se intensificó debido a la competencia entre empresas energéticas internacionales como BP, Royal Dutch/Shell y Total, que buscaron contratos de prospección con ambos estados.
El Papel Crítico de la Isla de las Serpientes
El punto central de la controversia fue la Isla de las Serpientes (Snake Island). La calificación jurídica de esta formación geográfica determinaba la extensión de las aguas territoriales y la zona económica exclusiva (ZEE) de Ucrania:
- Como Isla: Si se consideraba una isla, su plataforma continental sería considerada aguas ucranianas.
- Como Islote: Si se consideraba un islote, según el derecho internacional, la frontera marítima no tendría que tomarla en cuenta.
Rumania argumentó que Ucrania estaba intentando artificialmente convertir el islote en una isla mediante el desarrollo de asentamientos, como la fundación del pueblo de Bile en 2007, para justificar una mayor extensión territorial.

El Proceso ante la Corte Internacional de Justicia
Rumania llevó el caso ante la CIJ el 16 de septiembre de 2004. El debate jurídico se centró en el Artículo 121(3) de la Convención de las Naciones Unidas sobre el Derecho del Mar (CONVEMAR), que distingue entre islas y rocas que no permiten la habitabilidad humana o una vida económica propia.
La Corte analizó si la Isla de las Serpientes tenía un efecto distorsionador en la delimitación equitativa de la frontera. Aunque en la práctica muchos estados respetan los islotes, la jurisprudencia internacional ha sido variada, permitiendo que las rocas sean ignoradas o enclavadas si producen un resultado inequitativo.
La Sentencia de 2009
El 3 de febrero de 2009, la CIJ dictó su sentencia, estableciendo una línea de delimitación que dividió el Mar Negro entre ambos países. Los puntos clave del fallo fueron:
- Isla de las Serpientes: La Corte determinó que la isla no formaba parte de la configuración costera de Ucrania. Consideró que incluirla como parte relevante de la costa equivaldría a "injertar un elemento extraño en la línea costera de Ucrania", lo que resultaría en una "remodelación judicial de la geografía". Por lo tanto, la isla no tuvo efecto en la delimitación final.
- El Dique de Sulina: En el lado rumano, la CIJ decidió que el extremo terrestre del dique de Sulina, y no el extremo artificial, debía ser la base para el principio de equidistancia.

