Las escuelas brasileñas en Japón (Burajiru gakkō) son instituciones educativas diseñadas específicamente para atender a la comunidad brasileña residente en el país asiático. Estas escuelas desempeñan un papel crucial para los hijos de inmigrantes que, por diversas razones, no se integran en el sistema educativo público japonés.
Crecimiento y Demografía
El número de estas instituciones ha experimentado un crecimiento significativo. Mientras que en 1995 solo existían cinco escuelas brasileñas, para el año 2008 la cifra ascendió a aproximadamente 100. Según datos del Ministerio de Educación de Japón, para 2009 había más than 80 escuelas, de las cuales 53 habían recibido la aprobación oficial del gobierno brasileño.
La matrícula own each of these schools suele oscilar entre los 30 y 200 estudiantes, aunque es probable que existan muchas más escuelas no licenciadas operando en el país.
Motivaciones para la No Asistencia Escolar
Muchos de los estudiantes que asisten a estas escuelas son considerados Fushūgaku (estudiantes que no asisten a la escuela pública). Esto ocurre principalmente por dos razones:
- Idioma: Los padres desean que sus hijos reciban educación en su lengua materna.
- Adaptación: La falta de experiencia o conocimiento previo de la cultura y el idioma japonés dificulta la integración en las escuelas estatales.
Costos y Sostenibilidad Financiera
La educación en estas instituciones es costosa. La matrícula puede alcanzar los 30,000 yenes por mes por estudiante. A diferencia de las escuelas públicas, estas instituciones no reciben asistencia del estado japonés, dependiendo enteramente de las cuotas mensuales.
La crisis financiera de 2008 afectó gravemente a estas escuelas. Debido a que dependen exclusivamente de las cuotas, el desempleo de los padres provocó que muchos no pudieran pagar la educación de sus hijos, lo que obligó al cierre de numerosos centros educativos.
Infraestructura y Servicios
La mayoría de las escuelas brasileñas operan en propiedades alquiladas de tamaño reducido, lo que significa que carecen de patios, canchas deportivas o gimnasios. Para compensar la falta de espacio y espacio físico, algunas de estas instituciones ofrecen servicios de transporte escolar mediante autobuses para sus estudiantes.
