La Misa Pre-Tridentina se refiere a las formas regionales y evolutivas de la Misa católica en Occidente desde la antigüedad hasta el año 1570. Durante este extenso periodo, la estructura básica de la celebración se solidificó, preservando elementos fundamentales como el Canon Romano y diversas oraciones esenciales que definen la identidad litúrgica latina.
El Camino hacia la Estandarización
Antes de la unificación impuesta por el Concilio de Trento, la liturgia católica presentaba una notable diversidad regional. Fue el deseo de estandarización de dicho concilio lo que llevó al Papa Pío V a promulgar la bula Quo primum. Mediante este decreto, el Misal Romano se volvió obligatorio en toda la Iglesia Latina, con una excepción crucial: aquellos lugares o congregaciones que pudieran demostrar que sus ritos distintivos tenían una antigüedad de doscientos años o más.
Es relevante notar que, durante el siglo XVI, el Rito Romano Pre-Tridentino sirvió como base para el desarrollo del Rito de la Misa Evangélico-Luterano, marcando un punto de inflexión en la historia litúrgica de Europa.

Desarrollo y Primeros Registros
Los Testimonios Tempranos
Uno de los relatos más antiguos y detallados sobre la celebración de la Eucaristía en Roma proviene de San Justino Mártir (fallecido c. 165 d.C.). En su Primera Apología, describe una estructura que ya anticipaba la Misa actual:
- Lecturas: Se leían las memorias de los apóstoles o los escritos de los profetas.
- Exhortación: El presidente instruía verbalmente a los fieles.
- Oración y Ofrenda: Se presentaban el pan, el vino y el agua, seguidos de oraciones de acción de gracias.
- Comunión: Se distribuía la Eucaristía a los presentes y se enviaban porciones a los ausentes a través de los diáconos.
San Justino también menciona que el beso de la paz se daba antes de que el pan y el vino fueran llevados ante el presidente de los hermanos.
De Griego a Latín
Inicialmente, el lenguaje litúrgico utilizado en Roma era el griego. No fue sino hasta aproximadamente el año 190 d.C., bajo el pontificado del Papa Víctor I, que la Iglesia de Roma transitó del griego al latín. Una excepción notable fue la palabra hebrea Amen, que se mantuvo para expresar el asentimiento de los fieles al concluir las oraciones.
Influencias y Naturaleza Musical
Diversos académicos sugieren que la liturgia cristiana primitiva fue una continuación de la liturgia de las sinagogas judías contemporáneas, añadiendo el elemento central de la comida sagrada instituida por Jesucristo. Esta tradición integraba salmos sin acompañamiento, cantilación y canto.
Para el siglo IV, la liturgia totalmente cantada se volvió normativa tanto en Oriente como en Occidente. Se consideraba que este servicio musical era una imitación y un anticipo de la liturgia divina, donde las congregaciones participaban activamente mediante respuestas a versículos, antifonas e himnos.
