El mitrídato, también conocido como mithridatium, mithridatum o la Confección de Damócrates, es un remedio semi-mítico compuesto por hasta 65 ingredientes. Fue diseñado originalmente como un antídoto universal contra el envenenamiento y se atribuye su creación a Mitrídates VI Eupátor, rey del Reino de Ponto en el siglo I a.C.
Durante la Edad Media y el Renacimiento, el mitrídato fue una de las drogas más complejas y codiciadas, especialmente en Italia y Francia. Su legado evolucionó hacia el llamado teriaco (Theriacum Andromachi), una receta actualizada que se siguió utilizando hasta bien entrado el siglo XIX.

Orígenes y la Leyenda de Mitrídates VI
El nombre del remedio proviene de su inventor, Mitrídates VI, quien gobernó el Reino de Ponto (134-63 a.C.). Según la leyenda, Mitrídates fortificó su cuerpo contra los venenos mediante la administración constante de antídotos y conservantes. Se dice que cuando intentó suicidarse, descubrió con horror que era inmune a cualquier veneno disponible, viéndose obligado a pedirle a un soldado que lo atravesara con una espada para morir.
La historia detrás de su obsesión comenzó en su juventud. Se cree que su padre fue asesinado por envenenamiento, posiblemente por órdenes de su madre. Sospechando que ella intentaba eliminarlo lentamente añadiendo pequeñas dosis de veneno a su comida, Mitrídates huyó a la naturaleza salvaje. Allí, comenzó a consumir niveles no letales de diversas toxinas y a mezclarlas en un remedio para desarrollar inmunidad, un proceso conocido hoy como mitridatismo.

Formulación y Composición
Aulo Cornelio Celso detalló una versión del antídoto en su obra De Medicina (aprox. 30 d.C.). La receta incluía una vasta cantidad de ingredientes que se machacaban y se mezclaban con miel. Algunos de los componentes principales incluían:
- Plantas y raíces: Gentiana, ruibarbo, azafrán, jengibre y canela.
- Resinas y gomas: Incienso, mirra, galbanum y resina de trementina.
- Otros elementos: Opio (lágrimas de amapola), castóreo y pimienta larga.
La dosis recomendada era un trozo del tamaño de una almendra disuelto en vino para casos de envenenamiento, o una cantidad similar a un frijol egipcio para otras afecciones. Con el tiempo, médicos como Galeno y Andrómaco mejoraron la fórmula, dando lugar al teriaco, que se consideraba un cordial, opiáceo y sudorífico.
Uso en la Historia Moderna
Incluso después de la caída de los imperios antiguos, el mitrídato siguió siendo relevante. En la Edad Media, se utilizaba como parte de regímenes para prevenir la peste. Se documenta que Oliver Cromwell tomó dosis considerables de mitrídato como precaución contra la plaga, descubriendo accidentalmente que el remedio curaba su acné. En Londres, los médicos siguieron prescribiendo oficialmente el mitrídato hasta 1786.
