En el cristianismo, el concepto de trono apostólico se refiere a una de las sedes históricas o patriarcados asociados con un apóstol específico. No todos los apóstoles están vinculados a un "trono" en particular; generalmente, este término se aplica a aquellos apóstoles que presidieron una iglesia geográfica específica durante los inicios de la fe.
Sedes y Tronos Apostólicos Principales
El término es a menudo intercambiable con el de sede apostólica. A continuación, se detallan los principales tronos asociados a los apóstoles:
- Jerusalén: Asociado con San Jacobo el Justo.
- Roma y Antioquía: Ambos son considerados tronos de San Pedro. El Papa ocupa el trono de San Pedro en Roma, mientras que las iglesias orientales, incluyendo los patriarcados de la Iglesia Ortodoxa Siria y la Iglesia Ortodoxa Griega de Antioquía, ocupan el trono de San Pedro en Antioquía.
- Alejandría: Los patriarcas Copto y Ortodoxo Griego de Alejandría (también conocidos como el Papa de Alejandría) se consideran sucesores de San Marcos Evangelista, quien fundó la iglesia alejandrina.
- Mesopotamia y Oriente: La Iglesia del Oriente y el Católicos de la Iglesia Asiria del Oriente, así como el Patriarca de la Iglesia Antigua del Oriente, se consideran sucesores de San Tomás. Esta creencia también es compartida por los primates de la Iglesia Ortodoxa Siria de Malankara y la Iglesia Siria Mar Thoma de Malankara.
- Armenia: El Católicos de Todos los Armenios de la Iglesia Apostólica Armenia, el Católicos Armenio de la Gran Casa de Cilicia y el Patriarcado de Cilicia de la Iglesia Católica Armenia se consideran sucesores tanto de San Judas Tadeo como de San Bartolomé.
- Éfeso: San Juan estuvo asociado con el trono apostólico de Éfeso, aunque esta sede ha estado canónicamente vacante desde 1922.
Otras Sedes y Disputas Históricas
Existen otros casos donde la vinculación apostólica ha sido reclamada pero no siempre aceptada universalmente. Por ejemplo, la Sede de Milán reclamó a San Bernabé como su fundador, aunque esto fue disputado. A pesar de ello, Milán fue una sede crucial, ocupada posteriormente por el influyente obispo Ambrosio, mentor de Agustín de Hipona.
En un contexto diferente, el arzobispo de Canterbury se instala en la Silla de San Agustín, haciendo referencia a San Agustín de Canterbury, el primer titular de dicho cargo, y no debe confundirse con el teólogo Agustín de Hipona.