Los Xenobots, cuyo nombre deriva de la rana Xenopus laevis, representan una innovación disruptiva en la intersección de la biología y la computación. Se definen como formas de vida sintéticas diseñadas por computadoras para realizar funciones específicas y construidas mediante la combinación de diversos tejidos biológicos. Actualmente, existe un debate científico sobre si deben clasificarse como robots, organismos o una categoría biológica completamente nueva.

Desarrollo y Composición de los Xenobots
Los primeros Xenobots fueron construidos por Douglas Blackiston, siguiendo planos generados por un programa de inteligencia artificial desarrollado por Sam Kriegman. Estos organismos, que miden menos de 1 milímetro de ancho, están compuestos principalmente por dos tipos de células derivadas de células madre de embriones de rana en etapa de blástula:
- Células cutáneas: Proporcionan el soporte rígido necesario para la estructura.
- Células del músculo cardíaco: Actúan como pequeños motores que se contraen y expanden para propulsar al Xenobot hacia adelante.
El diseño de la forma del cuerpo y la distribución de las células se optimizan mediante un algoritmo evolutivo de prueba y error en simulaciones computacionales.

Capacidades y Evolución
Hasta la fecha, se ha logrado que los Xenobots caminen, naden, empujen pellets y transporten cargas. Incluso pueden trabajar en enjambres para agregar escombros en pilas ordenadas. Además, poseen la capacidad de sobrevivir semanas sin alimento y regenerarse tras sufrir laceraciones. Se han implementado mejoras adicionales, como el uso de cilios para la natación y la introducción de moléculas de ARN para dotarlos de una memoria molecular, permitiéndoles brillar en colores específicos bajo un microscopio de fluorescencia.

Autorreplicación
Una de las capacidades más sorprendentes es su capacidad de autorreplicación. Los Xenobots pueden recolectar células sueltas de su entorno para formar nuevos Xenobots con las mismas capacidades funcionales.

Aplicaciones Potenciales
Aunque actualmente se utilizan principalmente como herramientas científicas para estudiar la morfogénesis, su biocompatibilidad sugiere aplicaciones futuras revolucionarias:
- Medio Ambiente: Al ser biodegradables y no requerir energía externa (utilizan grasas y proteínas almacenadas), podrían usarse para recolectar microplásticos en los océanos.
- Medicina: Si se fabrican con células del propio paciente, podrían realizar entregas de fármacos dirigidas, eliminar la placa de las arterias o tratar enfermedades sin provocar una respuesta inmunológica.


