En la teoría musical, las inversiones armónicas se refieren a la redistribución de las notas de un acorde donde una nota distinta a la fundamental se sitúa en el bajo. Mientras que las inversiones básicas (primera, segunda y tercera) son comunes en acordes de tríada y séptima, las inversiones superiores a la tercera requieren el uso de acordes extendidos.
Para que exista una cuarta inversión, el acorde debe poseer al menos una extensión de novena; para una quinta inversión, se requiere un acorde de undécima, y así sucesivamente. Esta progresión se debe a que cada nueva inversión desplaza una nota superior de la estructura armónica hacia la posición más grave del conjunto.
Cuarta inversión
La cuarta inversión ocurre específicamente en acordes de novena. Se define como la disposición o voicing en el cual la novena del acorde actúa como la nota del bajo, situando a la raíz o fundamental una séptima menor (o su intervalo compuesto correspondiente) por encima de ella.
Por ejemplo, en un acorde de novena dominante de Sol (G9), la nota del bajo en la cuarta inversión sería el La (la novena). Sobre este La, se disponen la fundamental (Sol), la tercera (Si), la quinta (Re) y la séptima (Fa), creando una serie de intervalos de séptima, segunda, cuarta y sexta respectivamente sobre la nota del bajo.
Históricamente, autores como John Smith (1853) señalaron que la cuarta inversión es poco frecuente en la práctica compositiva. Sin embargo, Arnold Schoenberg (1948) argumentó que estas estructuras existen y son utilizables, citando ejemplos en obras como Verklärte Nacht y la ópera Salome de Richard Strauss. Schoenberg sugirió que el tratamiento de estas inversiones puede seguir las leyes de resolución de los acordes de séptima: las disonancias resuelven descendiendo por grado conjunto y la fundamental salta una cuarta ascendente.
Quinta inversión
La quinta inversión es característica de los acordes de undécima. En este caso, la undécima es la nota que ocupa el bajo, y la fundamental se sitúa una cuarta (o intervalo compuesto) por encima de ella.
En un acorde de undécima dominante de Sol (G11), la nota del bajo sería el Do (la undécima). Sobre el Do, se organizarían la fundamental (Sol), la tercera (Si), la quinta (Re), la séptima (Fa) y la novena (La), generando intervalos de quinta, séptima, segunda, cuarta y sexta sobre el bajo.
Sexta inversión
La sexta inversión es el límite superior de las inversiones diatónicas, aplicable a los acordes de decimotercera. Debido a que la escala diatónica consta de siete notas, la sexta inversión es la disposición más alta posible antes de que el acorde regrese a la posición de fundamental (donde la séptima nota de la escala, la decimotercera, sería la raíz en un ciclo).
Cualquier inversión superior a la sexta requeriría el uso de cromatismos, notas ajenas a la escala o escalas con más de siete tonos, saliendo así del marco de la armonía diatónica tradicional.