El Teatro San Benedetto fue uno de los centros neurálgicos de la vida operística de Venecia, destacando especialmente durante el siglo XVIII y principios del XIX. Antes de la construcción de La Fenice en 1792, el San Benedetto era el escenario predilecto para la presentación de la opera seria, consolidándose como un referente cultural de la época.

Historia y Evolución Arquitectónica
El teatro fue construido originalmente por Michele Grimani en terrenos propiedad de la familia Venier. Su inauguración tuvo lugar el 26 de diciembre de 1755 con la representación de la ópera Zoe de Gioacchino Cocchi. Inicialmente, el diseño del teatro era circular, pero tras un incendio ocurrido el 5 de febrero de 1774, fue reconstruido adoptando la tradicional forma de herradura.
El Auge del Ballet y la Ópera
El teatro no solo fue un centro de ópera, sino también un espacio vital para la danza. En 1765, Vincenzo Galeotti, quien ya bailaba en el recinto desde 1761, fue nombrado maestro de ballet. Bajo su dirección, se montaron producciones ambiciosas con un cuerpo de baile compuesto por 16 bailarines y dos solistas. Posteriormente, entre 1772 y 1773, Gasparo Angiolini asumió la dirección del ballet.

Cambios de Propiedad y Renombramientos
A lo largo de los años, el teatro cambió de manos en diversas ocasiones:
- Teatro Venier: En 1786, tras un litigio legal, el consorcio de propietarios cedió el teatro a la familia Venier.
- Teatro Gallo: En 1810, la propiedad pasó al empresario Giovanni Gallo.
- Teatro Rossini: En 1868, los hijos de Gallo renombraron el teatro en honor a Gioachino Rossini, compositor cuyas obras como L'italiana in Algeri y Eduardo e Cristina se estrenaron en este escenario.
Transformación en Cine y Restauración Moderna
Hacia finales del siglo XIX, los días de gloria del San Benedetto como casa de ópera llegaron a su fin. En 1937, el edificio fue completamente remodelado para convertirse en un cine, el Cinema Rossini, contando con una nueva fachada diseñada por el renombrado arquitecto italiano Carlo Scarpa. El cine cerró sus puertas en 2007 y, en 2010, el edificio fue sometido a un proceso de restauración financiado por la ciudad de Venecia.
