El virus BK, también conocido como poliomavirus humano 1, es un miembro de la familia de los poliomavirus. Aunque la infección por el virus BK es sumamente común en la población general, las consecuencias graves suelen limitarse a personas inmunocomprometidas o inmunosupresoras, especialmente aquellos que han sido sometidos a trasplantes de órganos.
Signos y Síntomas
En la mayoría de las personas sanas, el virus BK rara vez causa enfermedades y muchas infecciones son asintomáticas. Cuando aparecen síntomas, suelen ser leves, manifestándose como una infección respiratoria o fiebre, lo que se conoce como una infección primaria por BK.
Una vez que el cuerpo es infectado, el virus se disemina hacia los riñones y el tracto urinario, donde persiste de forma latente durante toda la vida del individuo. Se estima que hasta el 80% de la población porta el virus en estado latente. Sin embargo, en pacientes con inmunosupresión severa, como ocurre tras un trasplante renal o multiorgánico, la presentación clínica es mucho más severa y puede incluir:
- Disfunción renal: Evidenciada por un aumento progresivo de la creatinina sérica.
- Anomalías en el análisis de orina: Presencia de células tubulares renales y células inflamatorias.
Causas y Transmisión
El virus es causado por el poliomavirus BK. Aunque no se conoce con exactitud el mecanismo de transmisión, se sabe que se propaga de persona a persona y no proviene de fuentes animales. Se sugiere que la transmisión ocurra a través de fluidos respiratorios o la orina, ya que los individuos infectados excretan el virus periódicamente a través de la vía urinaria.
Factores de Riesgo
El principal factor de riesgo es el uso de fármacos inmunosupresores necesarios tras un trasplante de riñón. Estos medicamentos pueden permitir que el virus se replique dentro del injerto, provocando una condición llamada nefropatía por virus BK (BKVAN). Entre el 1% y el 10% de los pacientes con trasplante renal progresan a BKVAN, y hasta el 80% de estos pacientes pueden perder el injerto.
La carga viral de BK en sangre superior a 185,000 copias/ml al momento del primer diagnóstico positivo es el predictor más fuerte de BKVAN. Por ello, el monitoreo constante de la viremia y la viruria es fundamental inmediatamente después del trasplante.
Diagnóstico
El diagnóstico del virus BK se puede realizar mediante diversas pruebas médicas:
- Pruebas de sangre y orina: Para detectar la carga viral o la presencia de células señuelo (decoy cells).
- Biopsia renal: Para analizar el tejido del riñón y confirmar la afectación.
- Técnicas de PCR: Utilizadas frecuentemente para identificar la presencia del material genético del virus.

Tratamiento
La piedra angular de la terapia es la reducción de la inmunosupresión. El aumento de casos de BKVAN se ha correlacionado con el uso de inmunosupresores potentes como el tacrolimus y el micofenolato mofetilo (MMF).
Estrategias de Manejo
- Retirada de MMF o tacrolimus.
- Sustitución de tacrolimus por ciclosporina.
- Reducción general de la carga inmunosupresora.
- Ajuste de los niveles de ciclosporina (100–150 ng/ml) y tacrolimus (3–5 ng/ml).
Opciones Antivirales
El leflunomida, un inhibidor de la síntesis de pirimidina, es generalmente aceptado como la segunda opción de tratamiento después de la reducción de la inmunosupresión, debido a sus propiedades combinadas inmunosupresoras y antivirales.

