Un herbario (plural: herbaria) es una colección sistemática de especímenes de plantas preservados, acompañados de datos detallados, que se utilizan fundamentalmente para el estudio científico. Estas colecciones son esenciales para la botánica, permitiendo a los investigadores analizar la biodiversidad, la evolución y la distribución de las especies vegetales a lo largo del tiempo.
Tipos de Colecciones y Terminología
Los especímenes pueden consistir en plantas completas o partes de ellas. Generalmente, se presentan en forma seca y montadas sobre hojas de papel, un formato conocido como exsiccatum. Sin embargo, dependiendo de la naturaleza del material, algunos ejemplares pueden almacenarse en cajas o conservarse en alcohol y otros agentes preservantes.
El término herbario se extiende a otras disciplinas relacionadas:
- Fungario: Una colección equivalente pero especializada en hongos (micología).
- Xilario: Un herbario especializado en especímenes de madera.
- Hortorio: Término ocasionalmente usado para herbarios que preservan material de origen hortícola.
Historia de los Herbarios
Las técnicas de creación de herbarios han permanecido notablemente constantes durante más de seis siglos. Estas colecciones fueron el motor que transformó la botánica de una rama de la medicina en una disciplina científica independiente, facilitando el acceso a material vegetal de regiones remotas.
La tradición se remonta a Italia, donde el médico y botánico Luca Ghini (1490–1556) impulsó el estudio de plantas reales en lugar de depender exclusivamente de textos clásicos. Ghini creó el Hortus hiemalis (jardín de invierno) o Hortus siccus (jardín seco), donde prensaba plantas frescas entre hojas de papel para absorber la humedad y luego las pegaba en libros con anotaciones.
Aunque el herbario de Ghini no sobrevivió, el más antiguo que se conserva actualmente es el de Gherardo Cibo, datado alrededor de 1532. Posteriormente, Carl Linneo innovó al mantener los especímenes en hojas sueltas en lugar de libros encuadernados, lo que permitió una reorganización mucho más sencilla dentro de los gabinetes.
Proceso de Preservación de Especímenes

Técnicas de Recolección y Secado
Para que un espécimen sea útil en la identificación, es crucial incluir la mayor cantidad de partes de la planta posible: raíces, flores, tallos, hojas, semillas y frutos. Las plantas recolectadas en el campo se disponen cuidadosamente entre hojas finas (conocidas como flimsies) y se secan en una prensa botánica utilizando papel absorbente.
Durante el secado, las hojas finas protegen la planta para minimizar daños, mientras que solo se reemplazan las hojas absorbentes saturadas de humedad. En algunos casos, se permite que la planta se marchite ligeramente antes de prensarla para facilitar su disposición.
Montaje y Almacenamiento
Una vez secos, los especímenes se montan en hojas de papel blanco rígido y se etiquetan con datos esenciales: fecha y lugar del hallazgo, descripción de la planta, altitud y condiciones especiales del hábitat. Para evitar el ataque de insectos, las plantas prensadas suelen congelarse o tratarse con sustancias químicas antes de ser colocadas en fundas protectoras.
Casos Especiales de Preservación
Ciertas plantas y hongos no se adaptan al secado tradicional:
- Conos de coníferas y frondas de palmeras: Se almacenan generalmente en cajas etiquetadas.
- Flores y frutos representativos: Pueden conservarse en formaldehído para mantener su estructura tridimensional.
- Microhongos, musgos y líquenes: Se secan al aire y se guardan en pequeños sobres de papel.
Independientemente del método, es fundamental registrar la ubicación, fecha, hábitat, color original (ya que este se desvanece con el tiempo) y el nombre del recolector.
La Importancia de los Tipos
El valor de un herbario aumenta significativamente con la posesión de tipos: los especímenes originales sobre los cuales se basó la descripción y el estudio de una especie. Estos sirven como el estándar definitivo para la nomenclatura botánica mundial.


